Mujeres y justicia de género

Pronunciamiento de la Red Intercorregimental de Mujeres ante el Plan de Ordenamiento Territorial

Medellín, 07 de junio de 2014

El plan de ordenamiento territorial como instrumento de planeación, supone desde su intención de estructurar y moldear el territorio, la mejoría del entorno y con ello la calidad de vida de sus habitantes, hombres y mujeres. Sin embargo, para esta coyuntura de revisión del Plan, las mujeres nos pronunciamos expresando que no nos sentimos incluidas y acogidas en las propuestas de ajuste, al considerar que este no incorpora nuestras voces, intereses y necesidades de cara a las particularidades como mujeres campesinas.

Partiendo del reconocimiento de que existe una manera diferenciada para hombres y mujeres de vivir y habitar el territorio, y con ello el espacio de lo público y lo privado, hacemos énfasis en la necesidad de incorporar en el actual Plan de Ordenamiento Territorial una visión de género que reconozca y de respuesta a las carencias identificadas en términos de equipamientos, seguridad pública y autonomía económica para las mujeres de los corregimientos. Actualmente no contamos con espacios y equipamientos que estén al servicio de la formación, la capacitación, la recreación y el deporte para las mujeres, dado que los existentes están condicionados para el uso y disfrute directo de otros pobladores y representan por sus condiciones de infraestructura y uso,  inseguridad y desconfianza para nosotras.

Requerimos de centros de atención en salud centralizados en los corregimientos, con capacidad instalada, profesionales capacitados y atención integral y diferencial para las mujeres en todos sus servicios médicos. Asimismo, consideramos la pertinencia de contar con lugares para la formación profesional y política para las mujeres, con procesos que tengan continuidad y durabilidad en el tiempo, que no estén enmarcados en los roles y estereotipos tradicionales y que permitan realmente potenciarnos y capacitarnos para estar en otros escenarios de participación y toma de decisiones.

Denunciamos los altos índices de feminicidios en la ciudad y en los corregimientos, las múltiples manifestaciones de violencia y la no garantía de seguridad para las mujeres: la falta de alumbrado público, las malas condiciones en la que permanecen los caminos veredales, la apropiación de los  escenarios deportivos como espacios masculinos de dominio de los grupos armados y el expendio de drogas; y la utilización de nuestros cuerpos como botín de guerra y territorio de múltiples violencias que hacen que experimentemos miedos e intimidación permanentes en los escenarios públicos.

Por otra parte, rechazamos la privatización de los bienes comunes, los megaproyectos y los cambios de suelo rural que ponen en riesgo nuestros territorios, economía  y  permanencia de la vida campesina, denunciamos  el riesgo eminente en el que el actual Plan de ordenamiento territorial ubica a nuestros territorios campesinos con sus políticas de expansión urbana, los cambios de vocación del suelo y en definitiva el desplazamiento de los campesinos y campesinas. Hacemos cuestionamientos tales como ¿Donde viviremos los/as campesinos/as de Medellin?, ¿Cuál será nuestro medio de subsistencia?, ¿Qué sucederá con el territorio, la economía y la vida campesina?

Frente a este panorama, la Red Intercorregimental de Mujeres de San Cristóbal, San Antonio de Prado y San Sebastián de Palmitas nos movilizamos y hacemos las siguientes propuestas:

  • Espacios y equipamientos corregimentales orientados a la formación profesional y política de las mujeres, la salud mental y el disfrute del tiempo libre.
  • Escenarios deportivos y de recreación en condiciones de seguridad para las mujeres: vigilancia con personal idóneo, mantenimiento de zonas verdes, andenes iluminados y en buenas condiciones.
  • A nivel corregimental, centros de atención médica con servicios integrales para la atención de la salud de las mujeres: acompañamiento psicosocial, promoción y prevención, atención oportuna a las enfermedades y atención a mujeres víctimas de violencias. Y reiteramos nuestra defensa del Proyecto Clínica de las mujeres como una posibilidad de concretar nuestro derecho a la salud y la autonomía.
  • Diseño y mantenimiento de los espacios públicos orientados a disminuir la percepción y las condiciones de inseguridad para las mujeres.
  • Hogares de acogida para mujeres víctimas de violencias en el nivel corregimental, de fácil acceso y con personal calificado y recurso físico, técnico, y jurisprudencial para las mujeres víctimas.
  • Exigimos el respeto del territorio rural campesino desde su vocación agropecuaria y sus componentes sociales, culturales, económicos y patrimoniales.

Finalmente, exigimos un plan de ordenamiento territorial que incorpore el enfoque de género y sea capaz de encontrar un equilibrio entre lo urbano y lo rural que garantice la permanencia de la vida campesina, que propenda por un modelo de ciudad incluyente y equitativa que reconozca claramente las diversidades y desde allí se oriente a generar igualdad de oportunidades para hombres y mujeres, un plan que propicie condiciones de seguridad para las mujeres, equipamientos y medidas afirmativas que aporten a nuestro bienestar integral y buen vivir.

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