Mujeres y justicia de género

Mujeres rurales y campesinas en lucha contra todas las violencias

Pronunciamiento 25 de noviembre:
“Día Internacional por la Eliminación de las Violencias contra las Mujeres”

508 feminicidios se han perpetrado en Colombia de enero a octubre de este año, situación recrudecida durante el confinamiento obligatorio dado por la emergencia sanitaria decretada a causa del COVID-19, como lo muestra el Observatorio de Feminicidios Colombia. La violencia contra las mujeres, las niñas y los niños en entornos familiares ha aumentado en más del 200 por ciento.

La precaria y omisiva respuesta institucional profundiza esta violencia contra las mujeres, puesto que la mayoría de los delitos permanecen en la impunidad y la institucionalidad responsable las más de las veces re-victimiza a las mujeres que denuncian.

Esta situación es más grave en la ruralidad debido a que las mujeres padecen los efectos económicos, sociales y políticos de las medidas tomadas por el gobierno a todas luces ineficaces para atender la emergencia y que reproducen las exclusiones, discriminaciones e invisibilización al desconocer las necesidades y condiciones particulares de las mujeres rurales y campesinas propiciando mayor vulneración a sus derechos humanos, su bienestar, integridad y calidad de vida.

DENUNCIAMOS

  • La agravación de la situación  de las mujeres rurales y campesinas dado el aumento de todo tipo de violencias: física, sexual, psicológica, económica y patrimonial, y la ineficacia de los mecanismos y rutas de atención en la ruralidad.
  • La inseguridad que vivimos las mujeres rurales y campesinas dadas las carencias de medios de comunicación, vías adecuadas, alumbrado público, la inexistencia de centros de atención permanentes y de acciones continuas de acompañamiento.
  • La sobrecarga de labores domésticas y de los cuidados que se incrementan durante el confinamiento, causando múltiples afectaciones a la salud mental y física.
  • La injusta distribución del trabajo de los cuidados que sumada a la pérdida de ingresos y empleos, lleva a la privación de libertad de movilización, de  autonomía económica y de posibilidades de participación política y social.
  • La no garantía de una comercialización directa y justa de la producción campesina que es pagada por debajo de los costos de producción profundizando la crisis económica de la economía de las familias campesinas cada vez más empobrecidas por la ausencia de políticas estatales y presupuestos dignos destinados a la ruralidad.
  • La brecha digital que impide a las mujeres acceder a procesos educativos y participar en espacios sociales y políticos que utilizan estas herramientas en línea.

EXIGIMOS

La garantía de una vida libre de violencias en la que las niñas, las jóvenes, las mujeres rurales y campesinas podamos sentirnos libres en la casa, en la calle, en la escuela, en el trabajo, en la organización, en el país, en el mundo.

Rutas de atención adecuadas, oportunas y efectivas y acompañamiento psicológico y jurídico.

Acceso igualitario a los bienes y servicios, a la propiedad y/o titularidad de la tierra, a la producción y comercialización justa de productos agropecuarios, al conocimiento, y a las tecnologías apropiadas y digitales.

Políticas públicas y programas que garanticen el reconocimiento y redistribución igualitaria del trabajo doméstico y de los cuidados.

Garantías para el respeto, restauración y apropiación de todos los derechos para las mujeres rurales y campesinas.  

Luchamos por una sociedad en la que las mujeres podamos vivir con libertad, sin violencias, con acceso a la propiedad y al trabajo, una sociedad centrada en el cuidado de la vida en todas sus manifestaciones, democrática, justa y sustentable.

JUNTAS afrontaremos la pandemia que ha sido silenciada milenariamente: ¡Las violencias contra las mujeres!

Red Intercorregimental de Mujeres de Medellín

Red Intermunicipal de Mujeres del Norte del Valle de Aburrá

Corporación Ecológica y Cultural Penca de Sábila

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