Situación de las mujeres rurales y campesinas en los cinco corregimientos de Medellín

La Red Intercorregimental de Mujeres de Medellín junto con la Corporación Ecológica y Cultural Penca de Sábila, el martes 5 de octubre, llevaron a cabo el encuentro Dialogo: Territorio y Vida Digna, situación de las mujeres rurales y campesinas de los corregimientos de Medellín, un espacio de conversación frente a la vulneración de Derechos y violencias que enfrentan las mujeres y el accionar desde la Secretaría de las Mujeres de Medellín en los cinco corregimientos.   

En el dialogo participaron: Marina Molina, lideresa de San Sebastián de Palmitas, y Diana Sierra, lideresa de San Cristóbal; quienes hicieron énfasis en dos de las problemáticas que enfrentan las mujeres en la ruralidad, por una parte los diferentes obstáculos para lograr autonomía económica debido a que el trabajo doméstico, las labores de cuidado y los qué haceres en la finca campesina siguen sin ser reconocidos ni remunerados, además de la persistencia de las violencias basadas en género contra las mujeres y la falta de cobertura de mecanismos de atención en los corregimientos de la ciudad.

Las participantes evidenciaron la constante revictimización a la que se ven expuestas ante los operadores de justicia presentes en los corregimientos. Por su parte, las funcionarias de la Secretaría de las Mujeres aunque llegaron una hora tarde al evento, alcanzaron a manifestar las limitaciones en términos de recursos, ejecución y articulación con las demás secretarías para dar solución a las problemáticas que enfrentan las mujeres de la ciudad. 

Entre las violencias contra las mujeres rurales y campesinas se resaltó la violencia política en los escenarios de participación y toma de decisiones como las JAC, las JAL y los CCP, con denuncias concretas de San Cristóbal y San Sebastián de Palmitas donde las lideresas enfrentan situaciones de persecución, hostigamiento y desprestigio por defender los Derechos Humanos de las mujeres. Allí se puso la alerta frente a la necesidad de un acompañamiento permanente a las mujeres lideresas para erradicar las prácticas machistas y misóginas que limitan la participación.

Como alternativa a las diferentes problemáticas evidenciadas, las mujeres retomaron la figura del Distrito Rural Campesino y las diferentes propuestas que han realizado durante todos estos años en sus etapas de diagnóstico y formulación para transversalizar de manera efectiva el enfoque de género; pese a su descontento frentes a la Resolución de aprobación donde no quedó ni una de sus propuestas.

Por su parte, Lesly Lopera, funcionaria de la Secretaría de las Mujeres, anunció que hace parte de la mesa técnica de seguimiento al DRC donde busca posicionar las propuestas de las mujeres. También informó el inicio de la etapa de socialización en todas las veredas priorizadas, espacios donde será fundamental que las mujeres posicionen sus propuestas. 

Con miras a promover mayores escenarios para la exigibilidad de Derechos para las mujeres rurales y campesinas, se considera importante seguir fomentando estos espacios de dialogo con la Administración Municipal, con el fin de hacer seguimiento y veeduría a la Política Pública para las mujeres urbanas y rurales de Medellín y a la transversalización del enfoque de género en el Distrito Rural Campesino.

¿Cómo proteger y conservar los ecosistemas del Valle de Aburrá desde la restauración ecológica participativa?

La acción colectiva permite que los conocimientos y las experiencias locales sean parte esencial de la relación entre las comunidades rurales campesinas y los ecosistemas. El diplomado en Restauración Ecológica Participativa hace parte de una apuesta formativa que promueve la apropiación territorial comunitaria y atiende a un contexto de crisis climática y deterioro de los bienes comunes de la naturaleza, que exige con urgencia acciones multiplicadoras.

El proceso formativo inició el primer sábado del mes de marzo de 2021 y tiene una duración de cuatro meses. Se inscribieron 49 participantes divididos en dos grupos: 29 estudiantes conforman el grupo de los corregimientos de San Sebastián de Palmitas y San Cristóbal de Medellín y 20 estudiantes pertenecen al grupo de los municipios del norte del Valle de Aburrá (Bello, Copacabana, Girardota y Barbosa). Las personas que hacen parte del Diplomado son líderes y líderesas comunitarios en sus territorios rurales y campesinos.

Las sesiones formativas se realizan de forma presencial y asincrónica a través del trabajo autónomo de cada participante. Los conceptos de ecosistema, sucesión natural, ciclo hidrosocial y microcuenca han generado un proceso de reconocimiento biofísico y cultural de cada territorio. Cada estudiante se ha relacionado con otras y otros que habitan su misma microcuenca para identificar las quebradas y los sistemas de producción que hay en la parte alta, media y baja de la cuenca, así como la identificación de las problemáticas ambientales, sociales y económicas asociadas a esos sistemas productivos. Atendiendo a la necesidad de pensar acciones conjuntas que tienen el agua como ordenadora del territorio, más allá de las fronteras geográfico-administrativas.

La organización comunitaria y el poder social son pilares para caminar hacia la sostenibilidad. Los juegos de roles y los ejercicios de diagnóstico participativo permiten la identificación de los actores sociales y las relaciones de poder económico y político, así como las potencialidades y limitantes para replicar las experiencias de restauración ecológica.

La visión integral debe trascender el cuidado de las fuentes de agua, los retiros de quebradas y la siembra de árboles en afloramientos. Pasa también por un proceso de cuestionar la forma de hacer agricultura en las fincas que conforman la microcuenca y la implementación de prácticas y tecnologías alternativas que a título familiar se aplican para cultivar y para reducir el impacto a los bienes comunes como los pozos sépticos, las biojardineras y los biodigestores.

 

Este sábado 6 de  abril de 2019 en el auditorio 10-206 de la Universidad de Antioquia se realizará la ceremonia de graduación de la primera cohorte del Diplomado Construcción Social del Territorio, un proceso integral en educación-investigación-acción con énfasis en el fortalecimiento de la organización y participación en los territorios. Se graduará un grupo de 29 estudiantes: 23 mujeres y 6 hombres de los cinco corregimientos de Medellín y los municipios Bello y Girardota, quienes cursaron 3 módulos con un total de 120 horas de trabajo teórico-práctico.

Este diplomado es el primer proceso de la Escuela de Pensamiento y Acción Campesina, gestionada por la Alianza por el territorio y la vida campesina, que busca desarrollar diferentes modalidades pedagógicas de tipo educativo y formativo para el fortalecimiento de las organizaciones existentes, el surgimiento de nuevas y la ampliación de la participación de las comunidades campesinas.

De 9:00 a.m. a 11:00 a.m. los y las estudiantes socializarán los productos del diplomado y a las 11:00 a.m. se realizará el acto de graduación.

 

 

En el 2017 se creó la Alianza por el territorio y la vida campesina en el Valle de Aburrá entre distintas universidades y la Corporación. La Alianza busca encaminar acciones conjuntas investigativas, de extensión y docencia con miras a desarrollar procesos sociales, políticos, académicos y jurídicos que permitan la construcción de una región rural campesina en el Valle de Aburrá y en primera instancia la implementación del Distrito Rural Campesino de Medellín.

La Alianza la componen:

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Nuestros escenarios de acción

 

El día 21 de noviembre de 2017, en el debate del Concejo Municipal sobre el plan operativo anual de inversiones de 2018, la comunidad campesina de Medellín exige presupuesto para continuar la implementación de todas las fases del Distrito Rural Campesino con participación amplia y democrática.

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Campesinas y campesinos proponen incentivar la producción agropecuaria y bienestar a sus familias

La comunidad campesina de Medellín se pronuncia ante la propuesta de nuevo POT – Plan De Ordenamiento Territorial en la mesa poblacional del CTP – Concejo Territorial de Planeación

La expansión urbana, especulación inmobiliaria, megaproyectos privados y públicos, grupos armados ilegales y desmesurado impuesto predial. Son solo algunas de las problemáticas a las que se enfrentan a diario, aproximadamente 50.000 campesinas y campesinos de los cinco corregimientos de Medellín. Ante esta y otras situaciones el pasado 13 de junio, en Foro especial para la población campesina de Medellín organizado por el CTP – Concejo Territorial de Planeación, se le exigió mediante un pronunciamiento público al nuevo POT, que, entre otros, se proteja y amplíen los territorios donde vive, habita y produce la comunidad campesina. El POT que deberá entrar en debate en el Concejo de Medellín a mediados del segundo semestre del presente año, es quien tiene la responsabilidad de estudiar y acoger las exigencias de la comunidad y la ciudadanía del municipio o continuar de espaldas al campesinado, su abandono institucional y al desplazamiento de una población que tradicionalmente ha sido marginada y ha perdido su patrimonio por la voracidad de la especulación del suelo y de la inmobiliaria urbana, quedando en su mayoría en precarias y denigrantes condiciones de vida. Lo que históricamente ha conducido a engrosar los cinturones de miseria del municipio en asentamientos subnormales.

“No queremos ser poblaciones y territorios en vía de extinción. Donde la Alcaldía de Medellín nos tiene en total abandono”

Con la firma del pronunciamiento púbico, dirigido al Concejo Territorial de Planeación, al Concejo Municipal, al Departamento Administrativo de Planeación, al señor alcalde Aníbal Gaviria Correa y a la opinión pública se exige “La especial protección de nuestro territorio rural campesino” en el nuevo POT del municipio de Medellín.
En lo siguiente se cita de manera directa el pronunciamiento público entregado por la población campesina:

“El POT de Medellín, que se encuentra actualmente en un proceso de revisión y ajuste, es una importante herramienta para modelar y estructurar el desarrollo territorial. Siendo tres cuartas partes del territorio suelo rural, Medellín es un municipio rural. Es por esto que la comunidad campesina debe incidir en la toma de decisiones sobre el proyecto de futuro de Medellín.

Como lo expresa la Ley 388 de 1997 “el ordenamiento del territorio se debe hacer de manera concertada, por los municipios o distritos y las áreas metropolitanas, en ejercicio de la función pública que les compete en su jurisdicción y para regular la utilización, transformación y ocupación del espacio, de acuerdo con las estrategias de desarrollo económico y en armonía con el medio ambiente y las tradiciones históricas y culturales”.

La concertación que exige esta ley se debe entender como una inclusión de los intereses, manifestaciones culturales y tradiciones campesinas en las políticas públicas, en la asignación de beneficios económicos y sociales a hombres y mujeres campesinas, en el fortalecimiento de la economía y en la especial protección de las fincas y territorios campesinos. Son más de 50 mil hombres y mujeres campesinas, viviendo en 52 veredas del municipio con una vocación eminentemente agrícola, trabajando y cultivando una gran proporción del suelo rural municipal (aproximadamente el 70% del porcentaje total del territorio municipal), donde se producen alimentos y servicios ambientales para la ciudad y la humanidad. Los campesinos y las campesinas en sus territorios rural campesinos aportan a la soberanía alimentaria que se entiende como “el derecho a una alimentación saludable y culturalmente apropiada, producida mediante métodos ecológicamente racionales y sostenibles, y el derecho a definir sus propios sistemas de alimentación y agricultura” (La Vía Campesina).

El territorio rural campesino actual es más grande de lo que quiere reconocer el propuesto Proyecto de Tomo V del POT. Según el Plan de Desarrollo rural sostenible, elaborado por la Universidad Nacional y contratado por la Alcaldía de Medellín; la extensión total de los corregimientos es de 26.273,32 ha, de estas el 40.90% son de bosque natural fragmentado (6.322,09 ha) y plantación forestal (4.427,77 ha) y el 49.80% (13.107 ha) son de producción agropecuaria. Esto muestra que casi el 50 % de los corregimientos es de dedicación agropecuaria. Según el nuevo POT, en el artículo 59 áreas para el aprovisionamiento de alimentos y en el artículo 23 áreas de protección para la producción, el área de producción agrícola se reduce a 11.455 hectáreas (43.6%), es decir, se reduce por 1652 ha el suelo para la producción de alimentos. Esto significa la pérdida de su territorio rural campesino para aproximadamente 1000 familias campesinas si tuviesen predios de 1.5 ha en promedio.

Es notoria la debilidad del POT en resolver los problemas presentes en el territorio rural del municipio. La debilidad institucional se expresa en una falta de seguimiento y evaluación y el desconocimiento de las necesidades y demandas de la población rural campesina para garantizar las condiciones para una vida digna. Si se compara las necesidades y las propuestas hechas por la comunidad en la revisión del POT en el año 2006 con las necesidades y propuestas presentadas actualmente, se puede detectar que son más o menos las mismas; muestra de que poco ha cambiado para la población rural campesina en los últimos 8 años de vigencia del POT. En las encuestas de calidad de vida que realiza la ciudad de Medellín se muestra una gran brecha entre el suelo rural y el suelo urbano del municipio, siendo el índice en los corregimientos 10 puntos porcentuales por debajo del promedio de las comunas urbanas. Otros indicadores como las condiciones de hábitat, salud, educación y soberanía alimentaria son muy críticos (DAP, 2011).

Los múltiples conflictos en el territorio, la débil inclusión y participación de la comunidad campesina en las políticas públicas y las inadecuadas políticas de desarrollo rural ponen en riesgo la permanencia del territorio, la economía y la vida campesina en el municipio. La expansión urbana incontrolada en el suelo rural, que no atiende el POT, el desconocimiento institucional y la política de conservación sin gente dejan cada vez menos suelo para la producción agropecuaria campesina.

Así vemos en aumento la expropiación de las tierras y fincas campesinas con la supuesta intención del interés general y la protección ambiental. Las tierras se han convertido en grandes extensiones reforestadas con pinos y eucaliptos para la producción de maderas y celulosa para papel que solo producen beneficios para el interés particular y privado que no aporta a la biodiversidad, ni a la comunidad campesina. Así el territorio campesino es convertido en paisaje, con proyectos turísticos que prohíben a los campesinos su actividad agropecuaria y se ven obligados de buscar su sustento en otras actividades económicas como el de vendedores ambulantes de empanadas y artesanías, perdiendo así la cultura y economía campesina.

Como lo expresa la resolución de los derechos campesinos de la ONU, los campesinos tienen derechos a la tierra y al territorio: “… a poseer tierras colectiva e individualmente, para la vivienda y para nuestros cultivos; a labrar nuestra propia tierra, obtener productos agrícolas, criar ganado… recolectar y pescar en nuestros territorios; derecho a trabajar y a disponer de las tierras no productivas de las que dependemos para nuestra subsistencia; derecho a gestionar, conservar y aprovechar los bosques y las áreas de pesca; derecho a la seguridad de la tenencia y a no ser desalojados forzosamente de las tierra y los territorios. Ninguna relocalización puede tener lugar sin el consentimiento libre, previo e informado de los campesinos afectados y el posterior acuerdo de una compensación justa y transparente, y, donde sea posible, con la opción de retornar; derecho a beneficiarnos con la reforma agraria. No se deben permitir los latifundios. La tierra debe cumplir con su función social. Se deben aplicar límites en la propiedad de la tierra cuando éstos sean necesarios con el fin de asegurar un acceso equitativo a las tierras.”

Las campesinas y los campesinos, de los 5 corregimientos, no quieren que en los próximos 12 años se pierda el territorio rural campesino. Se exige una especial protección del territorio rural campesino y su actividad agropecuaria a través de una figura jurídica de protección, según las particularidades y las necesidades de cada territorio, cómo las que están contempladas en la Constitución Política de Colombia.

Los campesinos y las campesinas de los corregimientos somos también ciudadanos y ciudadanas de Medellín por lo tanto tenemos iguales derechos que los habitantes de las zonas urbanas: agua potable, saneamiento básico rural, zonas de deporte y recreación, vías de penetración a las veredas de acuerdo a su territorio, sin que lo anterior signifique el cambio del uso del suelo y el cobro injustificado de altos impuestos.

En este sentido exigimos no solamente áreas para producción agrícola sino también una figura jurídica que le de especial protección a nuestras tierras, porque sólo así se puede garantizar la permanencia de la vida y la economía campesina en el municipio de Medellín.

Reiteramos así la exigencia de la especial protección al territorio campesino para:
1. No ser poblaciones y territorios en vía de extinción.
2. No seguir siendo desconocidos, invisibilizados ante la construcción colectiva de territorio y ciudad.
3. Defender nuestras fuentes de ingresos que dependen de la economía y producción agropecuaria.
4. Proteger nuestra cultura campesina.
5. Seguir siendo proveedores de bienes y servicios, y que se nos reconozca las cargas y beneficios ambientales.
6. Preservar la sociedad campesina.
7. Disminuir los cordones de miseria ya que muchos campesinos venden su finca, en muchas ocasiones bajo presión, y se van a vivir a las periferias de la ciudad.
8. Evitar la venta de la tierra y disminuir el cambio en la vocación y otros usos de los suelos en los territorios.
9. Conservar los bancos de semillas y seguir siendo custodios y custodias de las mismas, para promover la autonomía, la soberanía alimentaria y proteger la biodiversidad, la fauna y flora nativa.
10. Que se nos respeten nuestros derechos como población campesina.
11. Como organizaciones campesinas, poder seguir apostándole a formas de producciones agroecológicas con autonomía para producir con acceso a créditos blandos, a subsidios a producciones campesinas, seguros por pérdidas de cosechas y acceso a la comercialización directa y estar dispuestas a compartir experiencias y saberes.
12. Evitar que la gente de la zona urbana se siga ubicando en las zonas rurales y no seguir siendo territorio para la expansión urbana.
13. Visibilizar la situación de la población campesina ante los altos costos de los impuestos prediales, ya que muchos campesinos y campesinas tienen que vender su tierra para pagar deudas de predial.
14. Exigir el reconocimiento de los beneficios tributarios para los predios con producción agropecuarios.
15. Que no se siga afectando la economía campesina por la falta de garantías en los mercados.
16. Que no se expropien nuestros territorios y que el municipio de Medellín apoya la legalización y titularización gratuita de predios de familias campesinas productoras.
17. Acceso a proyectos de vivienda nueva rural campesina y a subsidios que tiene el municipio de Medellín para la reubicación, reasentamiento y dotación de aquella comunidad campesina que carece de ella.
18. No seguir siendo desconocidos y desinformados ante la formulación de proyectos que se quieran implementar en los corregimientos.
19. Que no se nos impongan a la fuerza todo tipo de megaproyectos sin habernos hecho consulta previa, libre e informada.
20. En los territorios declarados como reservas naturales y de conservación permitir la permanencia de los campesinos, con producción agrícola y territorios patrimoniales.

Somos campesinos y campesinas y nuestro territorio es un derecho fundamental para quienes lo habitamos, pues tenemos la misión de producir los alimentos para el abastecimiento de esta sociedad, de la humanidad y los encargados de la conservación de nuestras aguas, bosques y especies nativas.
Que permanezcan las tierras y territorios, la economía y la vida campesina”
Mayor información:
284 68 68, 311 770 82 18
corpenca@une.net.co
Programa de gestión social y ambiental del territorio
Corporación Ecológica y Cultural Penca de Sábila

La exhibición ¨Paisajes Hídricos: formas, significados y transformaciones¨ explora la fluidez del agua, fuente de la vida. Ella no fuye en dirección a los seres que la necesitan sino que fluye en dirección al poder. En las sociedades contemporáneas el control sobre el agua se ha convertido en un asunto ético altamente controversial, pues este bien común está siendo despojado a muchas comunidades y a la ciudadanía empobrecida para servir a los intereses del capital, creando paisajes hídricos desiguales. Esta exhibición invita a preguntarnos ¿Cómo se gestiona el agua? ¿Quién y cómo se decide? ¿Quién gana? ¿Quién pierde?

Preguntas para las que se insinúan respuestas centradas en la naturaleza híbrida del agua; no sólo miramos sus propiedades biofísicas y espaciales sino también su carácter social y cultural. Esta exhibición invita a seguirlos flujos de agua a través de tres paisajes hídricos: (1) desconexión, (2) megaproyectos hidroenergéticos y (3) territorios campesinos amenazados por una urbanización sin límite ni precaución y el control de las montañas en tanto manantiales de agua para ser capturada y comercializada. En cada paisaje hídrico se puede observar cómo diferentes actores, discursos, normas y leyes se entrelazan para constituir formas, significados y transformaciones que generan condiciones de desigualdad, inequidad y resistencia.

En el marco del Foro Urbano Mundial de ONU-Hábitat, proponemos esta exhibición como una invitación a cuestionar cómo los paisajes hídricos contemporáneos se producen y se transforman, y cómo se pueden crear alternativas para pensar en ciudades equitativas y sustentables, y en ellas, el agua refrescando la manera de construir una democracia basada en el bien común. Colombia tiene que vivir en equilibrio su vínculo con el agua.

Corporación Ecológica y Cultural Penca de Sábila.

Los ejes de la exposición:

Catálogo de la Exposición

 

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