La agroecología es libertad. Sí, es libertad, libertad de comer libre de químicos. […] La agroecología es también rebeldía […]. La agroecología es eso, es relacionarme, es amarme, es amar, es salir de lo común. Es una controversia. (Julia Osorio, 2025)

¿Qué significado tiene la agroecología en la vida de las mujeres campesinas? ¿qué lugares se potencian, transgreden o fisuran cuando ésta se encuentra acompañada de procesos formativos y organizativos feministas? Éstas y otras preguntas fueron base para el desarrollo de la investigación “Agroecología: una posibilidad para las autonomías corporal y económica de las mujeres campesinas del Circuito Económico y Solidario Colyflor”. En ella participaron Julia, Eneida, Nelly y Adriana, cuatro mujeres campesinas, integrantes de dicho circuito y habitantes de los corregimientos de San Sebastián de Palmitas y San Cristóbal – Medellín y del municipio de Ebéjico. Escuchando sus trayectorias en su transición a la agroecología se analizaron las transformaciones subjetivas, sociales, culturales y económicas que este proceso ha traído a sus vidas.
El martes 5 de mayo de 2026, en la Biblioteca Pública Piloto de Medellín, y el miércoles 27 de mayo en el municipio de Ebéjico, tuvo lugar la socialización de la investigación, y en estos espacios se pudo conversar en torno a su transición agroecológica y cómo ha aportado a su autonomía económica, a la potestad sobre el uso del tiempo, dando un lugar más central a sí mismas y a sus proyectos, a la pregunta por su sujeto mujer, lo que les ha permitido interpelar y trascender algunos mandatos de género, así como vivir transformaciones en su ser, estar y compartir con otras personas y en otros escenarios.
En este proceso de investigación se reconocieron las disputas que han tenido que enfrentar como, por ejemplo, exponerse al descrédito de su labor y de su huerta, a labores que continúan siendo feminizadas, a las violencias en su contra en las organizaciones y fincas campesinas, así como frente a la defensa de su derecho a tener tierra; de la misma forma, posibilitó identificar retos relacionados con la ampliación y/o creación de circuitos económicos solidarios que posibiliten la comercialización directa de sus productos y la venta a precios justos, así como el fortalecimiento de la participación y la incidencia política, de cara a continuar posicionando la agroecología, garantías para su desarrollo y vidas libres de violencias para las mujeres.
Finalmente, tanto en la construcción de la investigación como en los espacios de socialización se reafirmó la agroecología como apuesta ética y política, que cuando se encuentra acompañada de una perspectiva feminista y de la participación en las organizaciones, representa un punto de inflexión en las trayectorias vitales de las mujeres, en la ampliación de sus soberanías, agencias y en su potestad de decisión y acción, constituyéndose así en un camino que siembra semillas de libertad, resistencia, construcción colectiva y sostenibilidad de las vidas.



En sociedades atravesadas por lógicas, imaginarios y dinámicas cisheteropatriarcales y capitalistas, la pregunta por ¿cómo podemos construir algo diferente?, ha llevado a que personas y comunidades desarrollen acciones por el sostenimiento de la vida, que hacen frente al agronegocio, al ecocidio y a las desigualdades económicas, territoriales y de género. La agroecología es una de estas alternativas construidas por comunidades campesinas, étnicas y populares que ha contribuido a la soberanía alimentaria, la permanencia de economías solidarias y la construcción de relaciones más justas.
La Corporación Ecologista y Feminista Penca de Sábila le apuesta a la defensa de la vida, los bienes comunes, los territorios y los derechos campesinos, la equidad de género y la posibilidad de construir con las comunidades y las mujeres la defensa y vivencia de la agroecología. Considerando el aporte significativo que realizan las mujeres en este campo, esta investigación se centró en analizar la transición a la agroecología y las transformaciones subjetivas, sociales, culturales y económicas que este proceso le ha traído a cuatro mujeres integrantes del Circuito Económico Solidario -CES- COLYFLOR, habitantes de los corregimientos San Cristóbal y San Sebastián de Palmitas de Medellín y del municipio de Ebéjico.
Este texto reafirma que la agroecología es una posibilidad de vida, no sólo en términos del aporte a la generación de ingresos propios, sino también en torno al fortalecimiento de la autonomía económica de las mujeres, su poderío y sus agencias. Así mismo, da cuenta de las disputas que han sorteado en su proceso de transición, pero también en el ejercicio y defensa de su proyecto, tales como las violencias y barreras que les han dificultado comercializar, sentirse seguras, estar en cargos políticos, participar, verse expuestas al desprestigio de su labor y al entorpecimiento de su trabajo en el mantenimiento de su finca.
Por último, sitúa los retos inaplazables de cara a continuar fortaleciendo esta apuesta, defender una vida libre de violencias para las mujeres, incidir ante las administraciones municipales y construir una agroecología feminista.
Resaltar las trayectorias de vida de las cuatro mujeres permitió hacer zoom en las transformaciones que todo este proceso ha dejado en sus experiencias: han adquirido una conciencia de clase y de género, se han afirmado como mujeres más seguras, amplificando su voz y sus saberes, pensando más en sí mismas, soltando cargas y fisurando algunos mandatos de género. Así mismo, hacen uso de su tiempo y su dinero, reconocen y defienden sus derechos como mujeres, cuidan su alimentación y su salud a través de sus saberes, conocimientos y el uso de plantas aromáticas, interpelando así prácticas de dominación y el lugar que les ha sido asignado por la cultura hegemónica. En últimas, esta investigación estuvo atravesada por el diálogo, las memorias, los relatos, el sentir, la palabra, la sorpresa, la nostalgia y el llanto, las mujeres compartieron senderos transitados en la reivindicación de su libertad, soberanía y bienestar, así como su devenir como sujetas políticas.
Con esta investigación se busca aportar a la ampliación y sostenimiento del campo de estudios feministas y, de manera especial, a un mayor acercamiento y comprensión de las vidas de las mujeres campesinas, de la visibilización de sus aportes a la agroecología, la soberanía alimentaria, la sostenibilidad de la vida, así como también de las disputas que han tenido que enfrentar y el lugar de la participación, la organización y la educación con una perspectiva de género feminista como bases importantes para ello.
Gracias a Julia, Adriana, Eneida y Nelly por hacer parte de esta investigación, por el cariño, la confianza y la apertura para compartir sus relatos, reflexiones, pensamientos, sentires y memorias. Gracias por permitirse sentir lo que pensaban, por pensar y pasar por la palabra lo que sentían, por dar lugar a la emoción, abrirse a la vulnerabilidad, pero también a la fortaleza, por volver hacia atrás para pensar el presente y reconocer los caminos transitados, las transformaciones vividas y las disputas acuerpadas, todo lo cual ha configurado sus experiencias vitales, ha aportado a ser quienes son y les ha permitido construirse, reconocerse y ser mujeres agroecólogas. Gracias por descender al corazón, abrazar sus dolores y dar lugar a la transformación.
Para ellas y para todas, las palabras de la filósofa María Zambrano (s.f.):
Pensar es descender al corazón.
Pensar no como un ejercicio frío, ni como acumulación de
ideas, sino como un acto íntimo y valiente: atreverse a sentir
lo que se piensa.
Descender implica riesgo, silencio y escucha. Implica dejar
atrás la superficie para encontrarse con aquello que verdaderamente
importa.
Tal vez por eso pensar duele.
Y por eso mismo, transforma.


El 9 de junio de 2025 se socializó la investigación “Alimentación de pollos de engorde con microorganismos de montaña: una experiencia de mujeres campesinas para su autonomía económica”. Esta experiencia va mucho más allá de los resultados de una investigación. Se trata de reconocer y visibilizar el conocimiento profundo, práctico y sabio de las mujeres campesinas, quienes, con sus manos, su palabra y su experiencia, han hecho posible este proceso de exploración y aprendizaje colectivo.
Durante meses, siete mujeres campesinas de Medellín, Ebéjico, Bello, Copacabana, Girardota y Barbosa se sumaron con entusiasmo, compromiso y curiosidad a un proyecto que buscaba una alternativa: una forma diferente de alimentar a los pollos de engorde, una forma más saludable, más económica y más en armonía con la tierra. Es el camino de una apuesta técnica y política: producir alimento sano sin depender de insumos industriales, cuidando el bolsillo, el ambiente y, sobre todo, la soberanía.
Y fueron ellas, junto con el equipo de la Corporación, quienes guiaron este camino. Porque conocen la tierra, porque crían con afecto, porque saben cuándo un pollo no está bien, porque inventan, prueban, observan, ajustan. Porque hacen ciencia, aunque rara vez se les reconozca como investigadoras.
Este proceso también puso sobre la mesa un tema urgente: la autonomía económica de las mujeres rurales. Porque no basta con que produzcan —que ya lo hacen, y mucho—. Lo que se necesita es que tengan poder de decisión sobre lo que producen, cómo lo producen y qué hacen con el fruto de su trabajo.
La agroecología que ellas practican no solo alimenta a sus familias: alimenta una forma distinta de estar en el mundo. Una forma que prioriza la vida, que respeta los ciclos de la naturaleza, que resiste a la lógica del mercado y que se sostiene en redes de apoyo, cuidado y comunidad.
Es importante decirlo con claridad: sin el saber de las mujeres campesinas, no hay transformación posible en el campo. Y sin su autonomía, no hay futuro para la soberanía alimentaria. Agradecemos profundamente a las compañeras que hicieron parte de esta investigación.

La investigación demostró que la inclusión de microorganismos de montaña en la alimentación de pollos:
Con el ánimo de replicar la experiencia, estos resultados y aprendizajes serán socializados por las mujeres co-investigadoras a otras mujeres campesinas productoras vinculadas al Circuito Económico Solidario Colyflor.
Co-investigadoras:
Equipo investigación: co-investigadoras y equipo del Programa de Soberanía Alimentaria y Economía Solidaria:

La sexualidad libre y placentera para las mujeres aún sigue siendo una disputa, un escenario por explorar, deconstruir y resignificar, una lucha histórica que las feministas de los años 60s del siglo XX llevaron hasta su reconocimiento como derecho y que las de hoy continúan por su garantía efectiva, pues aunque la legislación y la jurisprudencia nacional avancen en su reconocimiento, en la sociedad los mandatos de género, los fundamentalismos religiosos y la política conservadora se siguen imponiendo sobre la vida y los cuerpos de las mujeres.
En la Corporación Ecológica y Cultural Penca de Sábila enmarcamos nuestro trabajo cotidiano en desmitificar, incomodar, poner los Derechos Humanos de las mujeres en la opinión pública, transformar los imaginarios hegemónicos, desnormalizar las violencias basadas en género y exigir al Estado su erradicación, con y por las mujeres rurales y campesinas. En consecuencia, presentamos este texto resultado de un proceso de investigación y construcción colectiva con la Red Intercorregimental de Mujeres de Medellín, la Red Intermunicipal de Mujeres del Norte del Valle de Aburrá presente en Copacabana, Girardota y Barbosa, y con el Grupo de Mujeres Productoras de Ebéjico, San Sebastián de Palmitas y San Cristóbal que hacen parte del Circuito Económico Solidario -CES- dinamizado por la tienda de comercio justo COLYFLOR.
Esta investigación evidencia las vivencias de la sexualidad en las mujeres que habitan contextos rurales y campesinos del Valle de Aburrá y Ebéjico, que, con testimonios de sus historias de vida develan las relaciones de poder que han desplegado diferentes formas de violencias y obstáculos para el placer sexual, así mismo, presenta las transgresiones acuerpadas y deseadas con las que las mujeres se han reconocido como sujetas de derechos para sí mismas, sus parejas y la sociedad en general y, por último, se encuentra un breve análisis de la situación de los Derechos Sexuales y los Derechos Reproductivos DDSSRR a nivel local y las exigencias a las administraciones municipales e instituciones públicas para que actúen con enfoque de derechos por una vida digna para las mujeres.
Esperamos que esta investigación contribuya a seguir visibilizando a las mujeres rurales y campesinas como sujetas epistémicas y de derechos, que se puedan continuar develando las realidades y problemáticas que viven en sus territorios, así como las resistencias, rebeldías y transgresiones que han agenciado en medio de un orden social patriarcal, capitalista, colonialista y neoliberal que de diversas maneras busca mantener el control sobre sus cuerpos, autonomía sexual y poder de decisión.
Se espera que ésta pueda ser un instrumento para continuar habilitando caminos que aporten a la garantía de los derechos de las mujeres y que los diversos testimonios que aquí se han tejido hagan eco en la vida de muchas más mujeres, para reconocer que las experiencias no son aisladas, que es importante seguir politizando su experiencia de vida y continuar tejiendo redes y acciones para la libertad, la resistencia y la transgresión.
Finalmente, este texto es un reconocimiento a todas las mujeres que participaron en este proceso, a quienes compartieron sus testimonios, a quienes escucharon en silencio y respeto y, de manera especial, a quienes el tema les rememoró situaciones de violencia, su voz es la voz de la todas las mujeres, es el llamado colectivo que hacemos a la sociedad y al Estado por una vida libre de violencias para todas, que sea también una oportunidad para visibilizar sus luchas, transformaciones y apuestas colectivas que llevan en la ruralidad campesina por su autonomía y libertad, y para poner en el centro un tema que se hace urgente hablar.


En el Día Mundial del Agua, la Red Intermunicipal de Mujeres del Norte y la Red Intercorregimental de Mujeres, destacamos el papel de las mujeres como defensoras del agua y los bienes comunes de la naturaleza. En los territorios rurales y campesinos la gestión del agua ha sido parte de nuestro trabajo cotidiano, en medio del sistema patriarcal la garantía del derecho humano al agua ha guardado estrecha relación con las labores de cuidado y los roles hegemónicos de género.
La defensa de la gestión comunitaria del agua se inscribe como escenario de violencias producidas por el modelo de desarrollo extractivista que contamina, privatiza y niega el derecho humano al agua en su dimensión individual, comunitaria y colectiva. Es por esa razón que los conflictos ambientales y la escasez del agua ponen en riesgo la salud y la vida de las mujeres de manera diferenciada.
Además, las mujeres como sujetas activas en espacios de toma de decisión como los acueductos comunitarios, han estado expuestas a las relaciones de poder desiguales en el interior de las propias organizaciones donde participan de la gestión comunitaria del agua en compañía y en interlocución con otros actores que dificultan el desempeño y la participación de las mujeres en estos espacios.
Es por esto que, como mujeres rurales y campesinas defensoras del agua, exigimos:
El martes 5 de octubre, la Red Municipal de Mujeres de Copacabana y la Corporación Penca de Sábila realizaron el Foro Ciudadano de las Mujeres de Copacabana como mecanismo de participación para dar cuenta del estado actual de la Política Pública de Equidad de Género en el municipio. El dialogo giró en torno a la situación de vulneración de Derechos Humanos y violencias basadas en género que enfrentan las mujeres, tanto las urbanas como las rurales y campesinas.
Las lideresas pertenecientes a la Red manifestaron los múltiples obstáculos que se les presentan en cuanto a la participación social y política, sumado a la inoperancia de las rutas de atención a las violencias y la constante revictimización a la que se ven expuestas ante los operadores de justicia.
Al respecto, la concejala Catalina Saavedra resaltó la importancia de la formación a funcionarias y funcionarios públicos en equidad de género como estrategia para eliminar la violencia institucional que se ejerce en contra de las mujeres víctimas. Así mismo, planteó la necesidad de implementar procesos de formación a las mujeres para el empoderamiento de sus Derechos y la reivindicación de una vida libre de violencias.
Por su parte, Teresa Torres, funcionaria encargada del Programa de Equidad de Género de la Administración Municipal, socializó el trabajo que actualmente se encuentran realizando para establecer las rutas de atención a las violencias contra las mujeres y la actualización la Política Pública de Equidad de Género con su respectivo plan de acción.
Las participantes hicieron el llamado a hacer estos procesos de manera ampliada y participativa, escuchando las demandas, visiones y apuestas por el territorio a partir de la diversidad de voces de las mujeres, además, manifestaron su preocupación frente al funcionamiento intermitente por falta de contratación y sin suficientes recursos del Programa de Equidad de Género de la Administración Municipal.
Al finalizar el Foro Ciudadano se propuso continuar con la generación de este tipo de espacios para la interlocución entre las mujeres organizadas de Copacabana y la institucionalidad pública, haciendo un llamado a la sociedad y a la Administración Municipal para que los Derechos Humanos de las mujeres sean prioridad en la agenda pública.





¡Mujeres campesinas y rurales por una vida libre de violencias! Pronunciamiento en el marco de la 9° Asamblea Campesina de Medellín. San Sebastián de Palmitas, 19 de junio de 2021.
Pronunciamiento 25 de noviembre:
“Día Internacional por la Eliminación de las Violencias contra las Mujeres”
508 feminicidios se han perpetrado en Colombia de enero a octubre de este año, situación recrudecida durante el confinamiento obligatorio dado por la emergencia sanitaria decretada a causa del COVID-19, como lo muestra el Observatorio de Feminicidios Colombia. La violencia contra las mujeres, las niñas y los niños en entornos familiares ha aumentado en más del 200 por ciento.
La precaria y omisiva respuesta institucional profundiza esta violencia contra las mujeres, puesto que la mayoría de los delitos permanecen en la impunidad y la institucionalidad responsable las más de las veces re-victimiza a las mujeres que denuncian.
Esta situación es más grave en la ruralidad debido a que las mujeres padecen los efectos económicos, sociales y políticos de las medidas tomadas por el gobierno a todas luces ineficaces para atender la emergencia y que reproducen las exclusiones, discriminaciones e invisibilización al desconocer las necesidades y condiciones particulares de las mujeres rurales y campesinas propiciando mayor vulneración a sus derechos humanos, su bienestar, integridad y calidad de vida.
DENUNCIAMOS
EXIGIMOS
La garantía de una vida libre de violencias en la que las niñas, las jóvenes, las mujeres rurales y campesinas podamos sentirnos libres en la casa, en la calle, en la escuela, en el trabajo, en la organización, en el país, en el mundo.
Rutas de atención adecuadas, oportunas y efectivas y acompañamiento psicológico y jurídico.
Acceso igualitario a los bienes y servicios, a la propiedad y/o titularidad de la tierra, a la producción y comercialización justa de productos agropecuarios, al conocimiento, y a las tecnologías apropiadas y digitales.
Políticas públicas y programas que garanticen el reconocimiento y redistribución igualitaria del trabajo doméstico y de los cuidados.
Garantías para el respeto, restauración y apropiación de todos los derechos para las mujeres rurales y campesinas.
Luchamos por una sociedad en la que las mujeres podamos vivir con libertad, sin violencias, con acceso a la propiedad y al trabajo, una sociedad centrada en el cuidado de la vida en todas sus manifestaciones, democrática, justa y sustentable.
JUNTAS afrontaremos la pandemia que ha sido silenciada milenariamente: ¡Las violencias contra las mujeres!
Red Intercorregimental de Mujeres de Medellín
Red Intermunicipal de Mujeres del Norte del Valle de Aburrá
Corporación Ecológica y Cultural Penca de Sábila

El 15 de octubre en el marco del Día Internacional de la Mujer Rural reconocemos el trabajo que hacen las mujeres en la ruralidad campesina de Medellín. Rescatamos el proceso organizativo de la Red Intercorregimental de Mujeres el cual reúne mujeres campesinas y rurales de los corregimientos de San Antonio de Prado, San Cristobal y San Sebastián de Palmitas con el fin de trabajar en la incidencia política, la exigencia de mejores condiciones de vida para ellas mismas, la creación de alternativas para cimentar su autonomía económica y el compartir de experiencias y conocimientos.