Por la permanencia de los territorios, de la economía y la vida campesina

Hoy 25 de octubre de 2025, desde la 4ª Asamblea Campesina del Norte del Valle de Aburrá, como espacio de juntanza, reflexión y construcción colectiva, hombres y mujeres de organizaciones comunitarias, sociales, ambientales, productivas, de mujeres y de jóvenes de veredas del Norte del Valle de Aburrá, con especial énfasis y participación del municipio de Barbosa, nos reconocemos como campesinado sujeto de especial protección constitucional como está contemplado en el Acto Legislativo 01 de 2023, que modificó el Artículo 64 de la Constitución Política de 1991.

Es deber constitucional de la nación, proteger nuestra existencia y permanencia en el territorio a través de la garantía de derechos, entre ellos, el derecho al territorio; a la propiedad de la tierra; a la igualdad material desde un enfoque de género, etario y territorial; al acceso a bienes y servicios; a un ambiente sano; a las semillas; a los bienes comunes; al agua; a la participación reforzada; a los medios de comercialización justa de nuestros productos. Estos y otros derechos que deben ser garantizados son la alternativa para poner fin a la histórica desatención por parte de la institucionalidad estatal.

Es evidente la discriminación y la exclusión de nuestra voz y nuestros derechos en instrumentos de planeación, políticas públicas y sociales, acciones y proyecciones que son ajenas a las demandas de las comunidades rurales y campesinas. Esta exclusión se expresa a través de las realidades que a diario enfrentamos y que ponen en riesgo nuestra permanencia en las veredas. En este sentido nos preguntamos:

A pesar de estas incógnitas y de las presiones por la desterritorialización, aún el campo resiste y las comunidades permanecemos en nuestro territorio salvaguardando la cultura y garantizando la soberanía alimentaria y la sostenibilidad ambiental regional y local. En el Norte del Valle de Aburrá la economía y la vida campesina tienen una marcada presencia y continúan siendo pilares del desarrollo rural integral.

Hoy alzamos comunitariamente nuestra voz por un Distrito Rural Campesino incorporado en la actualización del del Plan Básico de Ordenamiento Territorial del municipio de Barbosa que responda a las demandas territoriales, rurales, campesinas, que actúe como garante de derechos en el campo acorde con sus realidades, con recursos suficientes y compromiso institucional.

Como organizaciones exigimos diálogos sociales conscientes entre actores que inciden en el territorio; el respeto y reconocimiento de los liderazgos existentes desde sus saberes y experiencias, así como la formación política como estrategia vinculante e incidente para la movilización en defensa de los territorios rurales y campesinos.

Continuaremos trabajando por la gestión comunitaria de los territorios, avanzando en la construcción y seguimiento de propuestas para garantizar todos los derechos. Seguiremos comprometidos y comprometidas para que Barbosa y el Norte del Valle de Aburrá se asuman y se construyan como escenarios de paz territorial para el país.

¡Por una Barbosa rural y campesina, Distrito Rural Campesino ya!

Corregimiento El Hatillo, Barbosa, 25 de octubre de 2025.

Reivindicar la libertad sexual es desafiar las estructuras de dominación; es convertir el cuerpo en un espacio de poder, creatividad y placer, donde las mujeres pueden forjar su propio destino.

Bell Hooks.

El 28 de marzo de 2025 socializamos en el auditorio de la Biblioteca Pública Piloto los resultados de la investigación “Vivencias de la sexualidad de mujeres rurales y campesinas organizadas del Valle de Aburrá”.

En la Corporación Ecológica y Cultural Penca de Sábila enmarcamos nuestro trabajo cotidiano en desmitificar, incomodar, poner los Derechos Humanos de las mujeres en la opinión pública, transformar los imaginarios hegemónicos, desnormalizar las violencias basadas en género y exigir al Estado su erradicación, con y por las mujeres rurales y campesinas, en consecuencia, presentamos este texto resultado de un proceso de investigación y construcción colectiva con la Red Intercorregimental de Mujeres de Medellín, la Red Intermunicipal de Mujeres del Norte del Valle de Aburrá presente en Copacabana, Girardota y Barbosa, y con el Grupo de Mujeres Productoras de Ebéjico, San Sebastián de Palmitas y San Cristóbal que hacen parte del Circuito Económico Solidario -CES- dinamizado por la tienda de comercio justo COLYFLOR.

Esta investigación evidencia las vivencias de la sexualidad en las mujeres que habitan contextos rurales y campesinos del Valle de Aburrá y Ebéjico, que, con testimonios de sus historias de vida develan las relaciones de poder que han desplegado diferentes formas de violencias y obstáculos para el placer sexual, así mismo, presenta las transgresiones acuerpadas y deseadas con las que las mujeres se han reconocido como sujetas de derechos para sí mismas, sus parejas y la sociedad en general y, por último, se encuentra un breve análisis de la situación de los Derechos Sexuales y los Derechos Reproductivos DDSSRR a nivel local y las exigencias a las administraciones municipales e instituciones públicas para que actúen con enfoque de derechos por una vida digna para las mujeres.

La socialización fue realizada por dos de las autoras de la investigación, Verónica Castro Ospina y Mariana Soto López profesionales sociales e integrantes del programa Mujeres y Justicia de Género de la Corporación. Se contó también con la participación de Nelly Vásquez integrante del Circuito Económico Solidario CES, Liliana Cano y Diana Sierra integrantes de la Red Intercorregimental de Mujeres de Medellín, quienes desde sus experiencias y narrativas aportaron a este proceso. El espacio cerró con una presentación de la artista Zulé.

Encuentra aquí la publicación.

Ceremonia de Premiación, 2 de diciembre de 2020. Javier Márquez Valderrama.

El miércoles 2 de diciembre a las 10 a.m. (Colombia), Ciudades Transformadoras 2020 realizó una ceremonia virtual en donde se dieron a conocer los ganadores en las diferentes categorías. La Corporación Ecológica y Cultural Penca de Sábila fue la ganadora en la categoría alimentos como un reconocimiento a los aportes, la promoción y la transformación de la vida y de las comunidades campesinas de Medellín. En las categorías Agua, Vivienda y Energía, ganaron respectivamente Chile, Brasil y Bulgaria.

La humanidad se enfrenta a una crisis climática y ambiental en medio de grandes desigualdades sociales. No obstante, el Premio Ciudades Transformadoras evidencia que Sí son posibles nuevas formas de vivir y habitar los territorios, SÍ es posible un mundo mejor, SÍ es posible construir las soluciones locales para promover cambios globales.

Este premio reconoce los aportes que durante 32 años ha hecho la Corporación Penca de Sábila a la permanencia de la vida campesina en Medellín a través de la promoción de la producción agroecológica, la constitución de organizaciones campesinas, de mujeres y juveniles, la creación del Circuito Económico Solidario Colyflor que garantiza condiciones de comercio justo para las familias campesinas, la movilización social por los derechos campesinos, el impulso al Distrito Rural Campesino como figura jurídica de protección, la constitución de la Alianza por el territorio y la vida campesina con universidades públicas y privadas de la ciudad y de la Asamblea Campesina del Valle de Aburrá.

Es sin duda también un reconocimiento para las familias campesinas, organizaciones de mujeres y juveniles de los corregimientos de Medellín que han persistido en la transformación agroecológica, en la asociatividad, la economía solidaria y en la exigencia de sus derechos, en fin, en la construcción de otro mundo posible.

Video – Promoción de la Campaña

Cubrimiento en medios

Además, logramos un cubrimiento amplio en medios de comunicación tanto locales como nacionales, lo que nos sumó reconocimiento y el apoyo de diferentes personas y organizaciones.

Telemedellín: https://telemedellin.tv/corporacion-penca-sabila-nominada-al-premio-ciudades-transformadoras/417076/

Hora 13 Noticias H13N: https://h13n.com/corporacion-penca-de-sabila-capacita-a-campesinos-en-la-conversion-de-huertas-agroecologicas/

Caracol Radio: https://caracol.com.co/emisora/2020/10/29/medellin/1603991938_357424.html

El Tiempo: https://www.eltiempo.com/colombia/medellin/el-distrito-rural-campesino-una-utopia-posible-en-medellin-545072

El Colombiano: https://www.elcolombiano.com/antioquia/corporacion-penca-sabila-de-medellin-finalista-en-concurso-de-ciudades-transformadoras-PL13900197

El 11 de noviembre de 2020, en el marco de la Alianza por el territorio y la vida campesina, cerramos el ciclo de conversatorios de este año, hablando acerca de Ruralidades múltiples, identidades y realidades diversas. Partimos de la idea de que lo rural y lo urbano aparece como si uno fuera opuesto al otro, cuando en realidad, hablar de lo rural supone una serie de dinámicas económicas, sociales y culturales que crean matices a la hora de pensar en la planeación de un territorio.

Si bien lo urbano se encuentra definido, cuando se habla de lo rural o incluso de los poblados que se consideran cabeceras urbanas la definición de estos no es tan clara, debido a que las formas de habitar y de entender el espacio difiere en todas las dimensiones. “Pareciera que la comunidad construye su territorio, la administración la zonifica y los privados lo reciben para operarlo desde la productividad económica del suelo, cuando la verdadera economía rural se genera desde la finca campesina”, explica, Héctor Lugo Agudelo, coordinador de nuestro programa de Gestión Social y Ambiental de Territorio de la Corporación.

La ley 388 de 1997 en la cual se especifica la norma para ordenar el territorio no cuenta con un enfoque que considere la diversidad territorial como un aspecto que trasciende lo productivo y que posibilite gestionar la ruralidad campesina desde todos los matices y cambios que se van generando con la llegada de nuevas dinámicas.

Para Diana Valencia Londoño, docente de la Universidad San Buenaventura, no es suficiente entender la habitabilidad de una vivienda o la cantidad de espacio construido para calificarlo como rural o urbano, pues este concepto tiene que ver con el entorno inmediato, ya que también habla del bienestar de las personas que conviven allí. Por eso, la profesora Diana afirma que no basta con tener un marco legal que respalde el ordenamiento territorial, sino que es necesario una mirada transversal e integral que posibilite la creación de condiciones apropiadas para la vida en el campo.  

Finalmente, la docente Helena Pérez Garcés, asegura que la zonificación como distrito no debe ser estática, sino que debe pensarse desde las transformaciones que todo el tiempo están teniendo lugar desde lo social y económico, para así gestionar desde la complejidad del territorio, porque no existen las ruralidades puras, siembre hay cruces entre lo que viene de la ciudad y lo que viene del campo.

Encuentra aquí la transmisión del evento: ‘Ruralidades múltiples, identidades y realidades diversas’

¿Formalización de la propiedad? ¿Incremento de impuestos?, estas fueron las preguntas orientadoras del ¡Conversemos! ¿Para qué un Distrito Rural Campesino en Medellín?,espacio donde nos encontramos campesinas, campesinos y diferentes actores sociales y comunitarios. El 13 de agosto de 2020, en compañía de la Asamblea Campesina del Valle de Aburrá, nos reunimos en una versión más del Conversemos, en esta ocasión de forma virtual con el objetivo de aclarar dudas, brindar información y prevenir a las comunidades campesinas sobre el catastro multipropósito, el impuesto predial y los efectos que pueden generar.

Así pues, se explicó que el catastro multipropósito, a diferencia del catastro tradicional, apela a un modelo que pretende diversificar la naturaleza de los datos sobre los que trabaja, debido a que trasciende los aspectos físicos, jurídicos y económicos de una propiedad para tener en cuenta aspectos sociales, culturales y territoriales de las personas que habitan los predios. Oscar Darío Quintero Zapata, profesional en geoinformática, habló de los beneficios que este nuevo enfoque puede traer a las comunidades rurales, ya que, a partir del catastro multipropósito, “las personas pueden resolver conflictos de tierras, acceder a la formalización de predios y, como resultado, tener más gobernanza sobre sus propios territorios”.

Por otra parte, Carlos Arturo Cadavid, abogado y coordinador de la Alianza Internacional de Habitantes (AIH), desarrolló el tema del impuesto predial, explicó cómo se determinan las tarifas de los impuestos y las leyes por medio de las que se reglamenta este aspecto. A su vez, la perspectiva que se expuso no fue muy alentadora en cuanto a lo que podría hacerse para alivianar el impacto del impuesto en la economía de los hogares campesinos.

El Impuesto Predial Unificado se define como el tributo de carácter local que se cobra según el principio impositivo de capacidad de pago, debido a que grava el patrimonio de las personas según el valor de las propiedades inmuebles que posean. Además, dichas tarifas se encuentran diferenciadas de acuerdo a los estratos socioeconómicos, los usos del suelo en el sector urbano, la antigüedad de la formación o actualización del catastro, rango de área y avalúo catastral. Otros aspectos tenidos en cuenta fueron los beneficios a los que la población podría acceder si cumple con lo requerido, las modalidades de pago alternativas y las acciones que las personas que viven en una casa donada por el Estado puede realizar para quedar exentos de tributar por lo menos durante diez años.

El espacio permitió la participación de personas de los cinco corregimientos de Medellín y de las veredas de los diferentes municipios del Valle de Aburrá. De igual modo, se lograron despejar algunas dudas e inquietudes que los asistentes enunciaron previo al conversatorio y durante el mismo. Finalmente, la invitación quedó abierta a seguir participando en estos conversatorios para fortalecer el Distrito Rural Campesino para Medellín por medio de un trabajo vivencial acorde con el derecho de construir realidades propias, pues una de esas es la relación que tejen los territorios con la Administración Municipal y que se concreta a través de los impuestos y de la formalización de la propiedad.

👀 Encuentra aquí la transmisión del evento: ‘Conversemos: Catastro multipropósito en la ruralidad’

El 20 de junio de 2020 tuvo lugar el cierre del Diplomado Participación y Apropiación Territorial con la Juventud Rural Campesina. El evento se realizó de manera virtual, no sin dejar el protocolo y el ritual de cualquier ceremonia de grados, pues hubo presentaciones musicales, rememoración de lo que fue el diplomado y la participación de los y las jóvenes que hicieron parte de este proceso formativo.

Recorrido territorial en la comuna 3 de Medellín, Barrio La Holanda

El diplomado, promovido desde la Alianza por la defensa del territorio y la vida campesina del Valle de Aburrá y certificado por la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Antioquia. Tuvo la participación de 22 jóvenes (13 mujeres y 9 hombres) de los corregimientos San Cristóbal, San Sebastián de Palmitas, Santa Elena y del Municipio de Ebéjico; quienes tuvieron la oportunidad de repensar sus territorios a través de la desnaturalización de la propia realidad y su empoderamiento como sujetos activos capaces de transformar su entorno.

El diplomado constó de cuatro módulos, con un total de 120 horas de trabajo teórico-práctico, donde se abordaron temas como la resignificación de los vínculos con el territorio; las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) en la participación de las comunidades; las identidades juveniles en la ruralidad, los retos para la participación e incidencia juvenil en el ámbito rural; diversidades sexuales, de género y feminismos; entre otros.

Al respecto, Alexander Carmona, participante del diplomado y habitante del corregimiento de San Cristóbal, manifestó: “esto se trata de una revolución juvenil, porque es revolucionar el pensamiento, ser críticos, tener una mejor disposición ante lo que acontece en nuestro entorno. Hay que darnos cuenta de cómo está el sector rural y pensar en lo que estamos haciendo los jóvenes para mejorarlo, porque somos nosotros quienes debemos velar por mantener el campo y la vida campesina”.

Sesión “Identidades juveniles, reconociéndome y reconociendo al otro – a”

Es por medio de la Escuela de Pensamiento y Acción Campesina que este proceso logra tomar lugar en el despliegue de las acciones de la Alianza por el territorio y la vida campesina conformada por  la Universidad de Antioquia con el Departamento de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas y el Instituto de Estudios Regionales (INER); la Universidad de San Buenaventura con la Facultad de Ingenierías y el programa de Ingeniería Ambiental; la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, con la Escuela de Hábitat de la Facultad de Arquitectura y, finalmente, la Corporación Ecológica y Cultural Penca de Sábila.

Dicha Escuela aboga por promover de forma integral la investigación, la acción y la educación, enfocándose en el fortalecimiento del tejido social de los territorios, para que sus habitantes se descubran como productores de su propia realidad, de su historia y de su entorno. El Diplomado Participación y Apropiación Territorial con la Juventud Rural Campesina dio continuidad al primer proceso formativo realizado, el diplomado deConstrucción Social del Territorio.

Sesión Retos para la participación juvenil en la ruralidad

Estos procesos de formación son fundamentales para promover la participación en los procesos sociales que se llevan a cabo a lo largo y ancho del territorio, pues el reto que hoy aparece sobre la mesa es incentivar a las personas a que se involucren de forma activa en el devenir de sus comunidades y es por eso que Yeny Ríos, participante del diplomado y habitante del corregimiento de Santa Elena, enfatiza en esta necesidad: “Existen muchas tradiciones que en este momento se están perdiendo porque no están siendo visibilizadas en los procesos políticos; eso se da porque la apropiación de los jóvenes es muy baja en comparación a lo que debería ser”.

Es válido concluir que luego de esta jornada de cierre, la visibilización de las expresiones juveniles en la ruralidad, la preocupación por la renovación generacional y el empoderamiento de hombres y mujeres se expande como una posibilidad que aún debe ser explorada por muchos de los jóvenes que habitan el campo y que quieren hacer parte de la construcción de una nueva ruralidad que les garantice una vida digna en el futuro.

Ceremonia virtual de graduación del Diplomado Participación y Apropiación Territorial con la Juventud Rural Campesina

El Distrito Rural Campesino (DRC) aparece en 2014 gracias a la participación y la organización de las diferentes comunidades campesinas de la ciudad que vieron la necesidad de crear una figura de protección que les dotara de derechos y garantías para la defensa del territorio y su permanencia en él. Esta medida fue incluida en el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de ese momento, pero 6 años después siguen sin culminar todas las fases de su constitución. Así mismo, sigue en riesgo el futuro de su implementación en el nuevo Plan de Desarrollo Municipal de la administración actual.  

Este reto se plantea como una necesidad urgente y una oportunidad para repensar la influencia campesina, en la ciudad, tanto en lo histórico como en lo cultural. El 70% del territorio de Medellín se caracteriza por estar ubicado entre el borde de expansión urbana y el borde de conservación de alta montaña, lo que quiere decir que la mayoría de su territorio es rural y que se encuentra enmarcado en las 54 veredas y los 5 corregimientos que hacen parte de sí: San Sebastián de Palmitas, San Antonio de Prado, San Cristóbal, Altavista y Santa Elena.

Al respecto, el 2 de julio de 2020 realizamos un conversatorio en compañía del medio de comunicación Al Poniente por medio de Facebook Live. A través de la reflexión sobre la realidad campesina, no solo de quienes viven en la ruralidad, sino también de aquellas familias que tuvieron que migrar a la ciudad como efecto del conflicto armado que ha vivido Colombia a lo largo del tiempo.

En este conversatorio titulado “La Medellín Rural” estuvieron presentes Mariana Soto, quien es trabajadora social y coordinadora del Programa de Mujeres y Justicia de Género; Vanesa Sierra, socióloga y encargada del subprograma de Juventud; Armando Cano, campesino, técnico en agroecología y coordinador del Programa Soberanía Alimentaria y Economía Solidaria; finalmente, Héctor Lugo, ingeniero mecánico, magister en hábitat, miembro y fundador de la Corporación.  

Se dio inicio a la jornada con la afirmación que hizo Héctor Lugo acerca de la nueva ruralidad que se reconoce como transformadora de su propio territorio: “La ruralidad ya no hace referencia a lo que está por fuera de la ciudad. La ruralidad de hoy es multifuncional, lo que se traduce en la conservación, la sostenibilidad, la posibilidad de contar con agua para las diferentes funciones y las formas de habitar el espacio de aquellos hombres y mujeres que actúan sobre él”..

Los principales retos que se expusieron durante la jornada son la posibilidad de construir una economía solidaria que vaya en concordancia con las condiciones de aquellos campesinos y campesinas que han dado su vida por cultivar la tierra sin ningún tipo de prestación social, el establecimiento de una ruta de acción diferenciada para la atención de la mujer campesina y el reconocimiento de su trabajo como una posibilidad económica que pueda garantizarle a ella su propia autonomía, la posibilidad de acceso a la educación superior y, con ello, al transporte, los materiales y las condiciones necesarias para garantizarle la joven y al joven campesino que el trabajo de la tierra también puede ser una posibilidad para construir un proyecto de vida digno.

Como conclusión, la pandemia demostró que la población rural campesina tiene propuestas y formas organizativas para generar soluciones a los problemas ambientales del Valle de Aburrá y de los municipios aledaños. Sin embargo, para que eso ocurra será necesario repensar el modelo de desarrollo sobre el cual se están pensando nuestras ciudades en relación con el campo.

La invitación es empezar a preguntarse cómo, desde la acción individual, se pueden cambiar esas situaciones que nos afectan a todos desde las diferentes aristas del problema. Por eso, apoyar el consumo local y las economías solidarias campesinas pueden ser el primer paso para replantear la forma en la que nos relacionamos tanto con el territorio como con las comunidades campesinas y las personas que habitan la ciudad.

Encuentre aquí la transmisión del conversatorio por la de cuenta Facebook del medio de comunicación Al Poniente: ‘La Medellín rural’

Mientras la ciudad está confinada, el campo no para de trabajar.

Ya en medios de comunicación aparecieron los campesinos y campesinas de Medellín, ya el municipio ha tenido que reconocer la existencia de las pequeñas parcelas y fincas campesinas del Distrito Rural Campesino que surten ventas ambulantes, las tiendas, los supermercados, la minorista, la mayorista y hasta la plaza de Urabá. Si se hacen las cuentas de los medios de comunicación: Santa Elena pasa de 320 familias campesinas, más de 600 floricultores de Santa Elena y San Cristóbal, y tan solo 200 personas de mercados campesinos, aquí mal contadas van 1.120 familias campesinas, faltan más de 6.000 personas que viven en San Sebastián de Palmitas y las más de 8.000 familias campesinas de San Cristóbal, Altavista y San Antonio de Prado.

Son pequeñas parcelas de menos de 1 hectárea que producen alimentos y que no están en las cuentas municipales. Sin precedentes en América Latina hace más de 30 años que la población campesina y la de corregimientos no ha sido censada, quizá por eso el anteproyecto del Plan de Desarrollo de Medellín tan solo consideró el 0,23 % de todo el presupuesto para corregimientos y desarrollo rural sostenible.

La pandemia está dejando al descubierto las debilidades del sistema y en medio de la crisis se evidencia la necesidad y el estado de abandono del campo, la inequidad social, territorial y de género. El 70% del territorio de Medellín es rural y se encuentra dividido en cinco corregimientos, donde habitan aproximadamente 12.000 familias campesinas, muchas de ellas desprotegidas, que producen alimentos de buena calidad, kilómetro cero, con disponibilidad inmediata y que le aportan a la sostenibilidad y al patrimonio cultural de Medellín.

Si bien la Alcaldía implementó la plataforma “Compra Local”, es desconcertante ver gente sufriendo de hambre al tiempo que en las veredas se botan alimentos. En diferentes zonas urbanas y rurales hay muchas personas que, con banderas y camisetas rojas, claman por ayudas al no tener comida, lo que evidencia que no existe una red de comercialización que les permita a campesinos y campesinas vender la producción. La falta de ingresos les genera dificultades para abastecerse de otros alimentos que complementan su canasta básica familiar, como lo dice una campesina y pequeña productora “con solo cebolla no se hace una sopa”.

Según un rastreo que hemos realizado con la comunidad campesina, a través de una red de apoyo de 150 personas de 48 veredas, se ha confirmado que en medio de esta pandemia no hay encadenamientos directos entre producción y consumo y por eso se pierde la producción de las pequeñas parcelas. La Alcaldía y los mayoristas están comprando a grandes y medianos productores y a los pequeños solo les están comprando cebolla y cilantro; hay familias en cuarentena con hambre porque la medida de pico y cédula no es apta para las personas de la ruralidad, los adultos mayores son la población más afectada en esta emergencia debido al inexistente sistema de salud en las veredas. La falta de un censo real y los errores en las bases de datos han beneficiado a personas que no necesitan las ayudas y excluyen a quienes las requieren, los estudiantes temen perder sus cursos y semestres por la limitada conexión a internet, además, la falta de acceso a la conectividad virtual y la falta de información, hace que muchas de las familias campesinas no puedan inscribirse en los subsidios que ofrece el gobierno.

Hacemos un llamado de alerta a la Administración Municipal para que reconsidere la forma de atención a la ruralidad campesina, desarrollar el “software de la montaña” para conectar la ruralidad y actuar con inteligencia de sostenibilidad; comprar a pequeñas parcelas para alimentar a quienes tienen hambre en la ciudad y así brindar doble beneficio: aliviar el hambre en la ciudad al tiempo que se brinda alimentación complementaria a fincas campesinas; es decir encadenar solidariamente los alimentos de Medellín y mitigar el impacto económico de estas poblaciones vulnerables.

21 de abril de 2020.

La justicia de género es fundamental para la construcción de paz en la ciudad de Medellín. Desde la Corporación Penca de Sábila y la Red Ambiental y Cultural Juvenil Intercorregimental, declaramos simbólicamente al corregimiento de San Cristobal, un territorio libre de discriminación, violencias de género y machismo.

Proceso formativo en feminismos y masculinidades críticas con jóvenes de la ciudad de Medellín.

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El pasado 1 de marzo se realizó el primer encuentro del año de ¡Conversemos! ¿Para qué un Distrito Rural Campesino?, un escenario que viene posicionándose en la ciudad y que ha generado la discusión sobre la importancia de construir participativamente el Distrito Rural Campesino, como nueva figura en el ordenamiento territorial que defiende la vida campesina en Medellín.

Como de costumbre, el auditorio de Confiar de la Av. 1 de Mayo, fue el espacio donde organizaciones campesinas del Valle de Aburrá, campesinas y campesinos independientes y diferentes actores sociales entre los cuales se encuentran universidades públicas y privadas, se reunieron para conocer cómo va el proceso de implementación del DRCampesino en la actualidad, y sobretodo, sus retos, perspectivas y procesos organizativos que se han vinculado al desarrollo del mismo.

El ¡Conversemos! ha permitido situar la reflexión sobre la construcción de la ciudad y sus habitantes, reconociendo sus derechos y sus posibilidades para una vida digna. Además, su enfoque territorial ha facilitado la reflexión sobre el contexto nacional alrededor de lo que significa el conflicto armado, político y social y sus relaciones con la tenencia de la tierra en Colombia. Adicionalmente, ubicar el lugar del campesinado en las construcciones culturales y como una apuesta económica alternativa en relación con los problemas estructurales del país.

Para esta ocasión, la ingeniera ambiental Helena Pérez -profesora vinculada de la Universidad San Buenaventura- presentó, a partir de la cartografía que se ha ido elaborando sobre los territorios del DRCampesino, los alcances y limitaciones que tiene la implementación del mismo. Posteriormente, explicó que en el P.O.T. (Acuerdo municipal 048 de 2014) el DRCampesino está ubicado en un segundo nivel de planeación lo que indica, entre otras cosas, que está condicionado a normativas de mayor jerarquía, tales como: los macroproyectos tanto nacionales como departamentales y los determinantes ambientales para la conservación, protección y usos del suelo.

Las reflexiones realizadas por Helena Pérez provocaron el debate entre las personas asistentes, quienes manifestaron las preocupaciones latentes ante la desaparición e invisibilización del campesinado en la ciudad; sin embargo, se identificaron algunas posibilidades para la defensa de la propuesta campesina desde la figura en mención. En últimas, la propuesta más sobresaliente fue la necesidad de construir de manera participativa las posibilidades para la implementación del DRCampesino.

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Después, se presentaron dos escenarios que han venido trabajando para incidir en la construcción del DRCampesino. Por un lado, el Comité de impulso de la Asamblea Campesina del Valle de Aburrá, fue expuesto por Claudia Mesa, líder del corregimiento de Altavista, quien hizo un recuento de las actividades y acciones desarrolladas durante el último año, definiendo la formación y la incidencia por la defensa de la economía, la cultura y la vida campesina como el fundamento de su quehacer. Claudia finalizó su intervención comentando la agenda construida para el 2017, una agenda que busca promocionar y posicionar el DRCampesino en la ciudad como una oportunidad para preservar y asegurar la continuidad de las comunidades campesinas en los corregimientos de Medellín.

De otro lado, la Alianza de Universidades fue socializada por los profesores Manuel Henao de Trabajo Social de la Universidad de Antioquia y Rafael Rueda de la Escuela de Hábitat de la Universidad Nacional sede Medellín. Inicialmente, se retoma la intervención de Helena Pérez y las personas asistentes para enunciar las problemáticas que han motivado el trabajo conjunto entre las universidades, como la invisibilización desde la institucionalidad para perpetuar la exclusión de la población campesina, y la falta de garantías para los y las campesinas que terminan por dejar sus tierras. En la actualidad, la ciudad de Medellín está conformada por más población urbana que rural; en el caso nacional, el 74% está en la urbe, cuestión que se agudiza por el desplazamiento de las zonas rurales. Posteriormente, los profesores presentaron las universidades partícipes de la Alianza -Universidad San Buenaventura, el Departamento de Trabajo Social de la Universidad de Antioquia, el Instituto de Estudios Regionales de la Universidad de Antioquia, la Universidad Javeriana de Cali y la Corporación Penca de Sábila- y se contaron algunos detalles del trabajo adelantado, como lo es la constitución de tres ejes para el desarrollo de las acciones dentro de la Alianza: jurídico-político, participación y construcción social del territorio y técnico.

Este momento fue importante para conocer los distintos esfuerzos que hoy se piensan y construyen el DRCampesino de Medellín en favor de la vida campesina.

Finalmente, las intervenciones reflejaron propuesta campesina, como el caso de La Chiva por el DRCampesino, una iniciativa de Don Rodrigo que ha permitido movilizar la figura de ordenamiento y potenciando las trayectorias que se fortalecen desde estos espacios y desde las cuales seguimos caminando, reconociendo la necesidad de los vínculos territoriales que promuevan y defiendan un modo de vida alternativo en los territorios de Medellín.

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