Editorial

La Corporación durante el 2013

Colombia, uno de los países más vulnerables del mundo a los cambios extremos del clima, es un país que no se prepara y no cuenta con una institucionalidad y una sociedad organizada capaz de enfrentar esta situación como lo demostró la llamada ola invernal. Una sociedad marcada por la iniquidad, la desterritorialización de comunidades enteras, el acaparamiento de tierras, la entrega de su soberanía jurídica, política y territorial, se hace aun más vulnerable. La gente habitando las goteras de las ciudades, las orillas de los ríos y las carreteras, verdadero desastre social que nombran como natural. Queda en simple enunciado lo propuesto en el plan de desarrollo como estrategias de adaptación a los cambios extremos del clima. Una sociedad signada por el conflicto y una gama de violencias, en esta sociedad se da la actuación de innumerables organizaciones ambientalistas, en esta sociedad se desenvuelve nuestra acción.

2013 fue otro año de intenso trabajo en defensa de los bienes comunes, en defensa de nuestras culturas y territorios. Colombia mostró su rebeldía de ricas y variadas maneras. Indignación campesina contra los tratados de libre comercio, en defensa de las economías que dependen del café, la papa, el arroz, la cebolla, la ganadería y la lechería de familias de pequeños y medianos productores. El grito de no a la mina y la defensa de páramos y montañas, de humedales y bosques, del espacio público en las ciudades en las que avanza la construcción sin límites ambientales y sociales, tuvo significativas movilizaciones. Otro año en el que las organizaciones ambientalistas mantuvimos y recreamos nuestras propuestas de sustentabilidad, nuestras propuestas de resistencia a un modelo que hace caso omiso a los límites naturales. Siempre hemos presentado al país desde cada territorio y proceso, propuestas de sustentabilidad y paz.

2013 tuvo como telón de fondo la negociación con las guerrillas, espacio en el que se discuten asuntos nodales de la vida nacional y con seguridad llegará a pactos y acuerdos que serán refrendados por el pueblo. Temas como el agrario, los cultivos de uso ilícito, la participación política, son muy importantes para el cambio de la situación y el final de la tragedia que implica el conflicto armado. Pero más grave aún es la implantación violenta de un modelo de desarrollo basado en el extractivismo que da seguridad jurídica a las trasnacionales por encima de nuestros los intereses y derechos colectivos. La resistencia en cada territorio y la creatividad de nuestras propuestas es la alternativa, está bien que cesen los disparos, pero es con la democracia intensa y directa, con nuestra participación política, con nuestras resistencias organizadas que conquistaremos una nación democrática, justa, sustentable y en paz.

El agua como bien común y derecho humano fundamental

En este año el Comité en Defensa del Agua y de la Vida de Antioquia se mantiene como espacio de articulación de las resistencias a la privatización de las fuentes de agua, de la gestión comunitaria y pública de este servicio vital del que depende el acceso y suministro de agua y saneamiento básico, que afortunadamente fue declarado derecho humano fundamental por la ONU, expresión de un triunfo parcial de los movimientos. En el marco de la actuación del Comité nace la Veeduría a la Gestión del Agua, mecanismo de control ciudadano que ha logrado interrogar la política pública departamental de agua que parecería buscar entregar al mercado un servicio que es un derecho.

Actor social y significativo en la defensa del agua como bien común son las comunidades organizadas de acueductos comunitarios que logran avanzar significativamente en la articulación a través de asociaciones municipales y la Asociación Departamental de Acueductos Comunitarios de Antioquia, ADACA. Se avanza en la construcción de estrategias creativas de resistencia y propuestas, y construcción participativa de una política pública del agua para el fortalecimiento de los acueductos en el Municipio de Támesis que se suma a las existentes en los municipios de Girardota, La Unión e Itagüí. Estos acuerdos público-comunitarios promueven la defensa de la autonomía territorial, la gestión pública y comunitaria del agua y la construcción de espacios de concertación para un gobierno democrático e incluyente de nuestros territorios.

Medellín: campesinos y campesinas exigen inclusión

La ciudad pierde acumulados, esta Alcaldía reformuló las políticas de participación y planeación local desconociendo las estructuras, lineamientos y dinámica de participación local conquistadas. En este escenario promovimos la exigibilidad de los derechos de las comunidades campesinas, la movilización y denuncia para defender la planeación local participativa, la reorientación de recursos y políticas del Plan de Desarrollo Municipal con el fin de asegurar una inversión equitativa y exigir explicaciones y transparencia a la administración.

Participamos de los debates públicos en torno a uno de los proyectos estratégicos del Plan de Desarrollo Municipal denominado ‘’Cinturón Verde’’, el cual se define como una propuesta de espacio público, ambiental y de articulación entre lo urbano y lo rural, esta obra es de especial interés ya que significa el 4,5% del presupuesto para inversión social (alrededor de 570.000 millones de pesos) según lo ha presentado la EDU (Entidad de Desarrollo Urbano). A nuestro modo de ver esta mega-obra no atiende las necesidades ecológicas, ambientales y sociales de la ruralidad y de las comunidades que habitan las laderas de la ciudad.

Se instala la Asamblea Campesina Metropolitana, la campaña de exigencia de una política pública acordes con la carta de derechos campesinos, las voces de los y las campesinos de los corregimientos sobre los derechos campesinos, se hicieron sentir en la campaña por la exigibilidad de los derechos y la permanencia del territorio, la economía y la vida campesina basada en el pronunciamiento que Naciones Unidas elaboró en respuesta al llamado que Vía Campesina hizo ante ese organismo, en representación de más de 200 millones de campesinos/as, para que adoptara una Convención Internacional sobre los derechos de los campesinos y campesinas y otras personas que viven del campo.

Mujeres y jóvenes reclaman sus derechos

La participación de las mujeres se vio fortalecida en escenarios como presupuesto participativo, la Mesa Trabajo Mujer de Medellín, la Red de Derechos Sexuales y Reproductivos, se nutrió la política pública de mujeres rurales y urbanas; y el movimiento social de mujeres que participó de manera permanente en la construcción de propuestas para el Plan de Desarrollo Municipal. Esta movilización realizada en torno a la inclusión de acciones afirmativas para las mujeres en el Plan de Desarrollo logró de manera significativa la permanencia de la Secretaría de las Mujeres, aunque consideramos que ha perdido enfoque y horizonte feminista.

La articulación en Redes Juveniles de las diferentes iniciativas organizativas de los y las jóvenes de los corregimientos de Medellín a pesar de este contexto de conflicto armado, es muy significativa y ha permitido que muchos jóvenes tengan otros referentes distintos a la participación en estos grupos que de modo permanente les presionan y tratan de reclutarles, y opten por alternativas de vida pacíficas con su entorno y sus pares y tengan argumentos para decirle no a la violencia. Para las y los jóvenes, la Red Ambiental y Cultural Juvenil Intercorregimental, REDAJIC, ha posibilitado la reflexión de su contexto de una manera crítica y ha generado espacios alternativos de encuentro donde se tejen amistades, confianzas y se fomenta la convivencia, la cooperación y la solidaridad.

Educación ambiental: maestros y maestras recrean sus prácticas educativas

Persistimos en el trabajo con las instituciones educativas que incorporan cada vez más la dimensión ambiental como alternativa pedagógica para incidir en las transformaciones culturales, en las relaciones entre hombres y mujeres y con la naturaleza. Los talleres pedagógicos han logrado establecer un proceso de validación de propuestas pedagógicas en perspectiva ambiental, aportan al reconocimiento de la realidad desde una lectura ambiental del entorno, y han contribuido a la transformación de actitudes individuales y colectivas que incentivan el potencial propositivo, la capacidad democrática y participativa.

En alianza con las organizaciones amigas, con las mujeres y hombres, y las comunidades seguiremos actuando en las campañas “la defensa de los derechos de las mujeres y la denuncia de las violencias que se ejercen contra ellas”; “La defensa del agua como derecho humano fundamental”; “La defensa de la autonomía y soberanía alimentarias”; y por “La permanencia de los territorios, la economía y la vida campesinas”.

2014 será otro año de trabajo consagrado a la construcción de una sociedad sustentable, justa y en paz.

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