En conmemoración del 8 de Marzo, Día Internacional por los derechos de las mujeres es necesario
resaltar que a pesar de los avances logrados en materia del reconocimiento de nuestros
Derechos Humanos, su garantía y ejercicio continúan siendo un reto, pues la violencia machista,
los feminicidios, la feminización de la pobreza y la revictimización cuando decidimos denunciar las
problemáticas que nos aquejan siguen presentes en nuestra cotidianidad.
Esta situación se exacerba en el caso de nosotras las mujeres rurales y campesinas, puesto que en
nuestros contextos las prácticas machistas y la división sexual del trabajo encuentran un mayor
arraigo. De acuerdo a cifras presentadas por el DANE y el Ministerio de Agricultura y Desarrollo
Rural (2022), con relación al derecho a la educación superior “El 30,8% de las mujeres urbanas
tiene educación superior o posgrado, mientras que solo el 7,9% de las mujeres rurales tiene este
nivel educativo, lo cual representa una brecha de 22,9 puntos porcentuales”.
Sumado a esto, tenemos una sobrecarga de labores de cuidado que se conecta con barreras para
la autonomía económica, puesto que, “Las mujeres que se identifican subjetivamente como
campesinas trabajan en promedio, 14 horas y 23 minutos. El 59,3% de este tiempo (8 horas y 32
minutos) es dedicado a actividades de trabajo no remunerado”. Nuestro acceso a la propiedad de
la tierra es obstaculizado, muestra de ello es que en el departamento las mujeres propietarias
oscilan entre un 32% comparado con un 68% en el caso de los hombres y las violencias no son
prevenidas, atendidas ni judicializadas de manera integral y con una perspectiva de género crítica,
aspecto que se agudiza ante la ausencia de sistemas de información desagregados que develen las
particularidades de esta problemática en la ruralidad.
Como mujeres rurales y campesinas denunciamos que estas problemáticas, agudizadas ante la
baja presencia estatal, se constituyen en barreras y obstáculos que conllevan a una vulneración de
nuestros derechos y acentúan la brecha histórica entre el campo y la ciudad, por tal razón, en el
marco de esta conmemoración reivindicamos y exigimos:
Por el pleno ejercicio de nuestros Derechos Humanos ¡Nos queremos vivas, libres y sin miedo!
Red Intermunicipal de Mujeres del Norte, Red Intercorregimental de Mujeres de Medellín y
Corporación Ecológica y Cultural Penca de Sábila. 2023.

15 de febrero de 2023, Carta enviada a Congresistas
Apreciados Congresistas,
Reciban un cordial saludo de parte de las organizaciones sociales de base que realizamos agroecología en nuestros territorios y que llevamos años en las luchas sociales, escalando la agroecología para que nuestro país sea territorio de vida y de paz.
Como es de su conocimiento, al haber participado en el Encuentro Nacional de Agroecología en septiembre del año anterior, las organizaciones sociales de base, venimos dialogando y trazando una ruta de incidencia que nos permita escalar la agroecología como Política Pública Nacional, reconociendo los pasos que se han dado en los Proyectos del Ley en curso. Además, hemos posicionado en los diferentes canales dispuestos por el Gobierno Nacional, los resultados de este encuentro de cara a la construcción del Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026.
En este sentido, nos alegra encontrar en las bases del Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026, la pretensión de la adopción de la Ley de Agroecología, además de la creación del Programa Nacional de Agroecología que permitiría avanzar en la transición de una agricultura convencional hacia una producción agroecológica, para restaurar los agroecosistemas y sociedades que han sido degradadas a lo largo y ancho del país con la revolución verde, al tiempo que se promueve la Soberanía Alimentaria y el Derecho Humano a la Alimentación.
Sin embargo, vemos con preocupación que en el borrador del Proyecto de Ley por el cual se expide el Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026 ‘Colombia Potencia Mundial de la Vida’, no se refleja el diseño, ejecución y seguimiento del programa, ni de la Política Pública Nacional de Agroecología con un responsable claro, como debería ser en este caso el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural. De otro lado, en el documento denominado Plan Plurianual de Inversión 2023-2026, no se refleja la inversión para programas productivos con base agroecológica, más que la línea 8 de inversión nacional “inclusión productiva y financiera de pequeños y medianos productores rurales; y promoción de la agroindustria sostenible, y de la agricultura y ganadería regenerativa”, teniendo este tipo de agricultura (regenerativa) un registro como marca e imagen ante a la Oficina Española de Patentes y Marcas -OEPM, lo que puede tímidamente apalancar proyectos para el campesinado, más no las transformaciones propias que hemos concebido desde el Movimiento Agroecológico y Social.
La situación también preocupa al invisibilizar al campesinado y no reconocerlo como “actor diferencial para el cambio”, si bien no iba a hacer un Plan Nacional de Desarrollo con capítulos étnicos, en este apartado del plan se ubican los actores diferenciales, realizando nuevamente por parte de un Gobierno,
la discriminación positiva. Es de su conocimiento y de los caminos propios de sus luchas como sujetos
sociales y políticos y ahora como congresistas, que un reconocimiento diferencial del campesinado podría apalancar escenarios distintos en pro de nuestro bienestar y reconociendo nuestros derechos como actores de especial protección constitucional, tal como lo consagra la Sentencia C-077-17 de la Corte Constitucional y también tener en cuenta la C-028-18.
En ese orden de ideas, pasamos de tener unas bases del PND con dos elementos fundamentales como la Ley y el Programa Nacional de Agroecología, a no ser incluido en el proyecto de Ley y al minimizarlo con una línea de inversión que se acerca, pero no contempla la agroecología propiamente desde sus principios básicos.
La agroecología sin el campesinado es jardinería, la agroecología sin campesinado es negar las propuestas de vida digna que hemos construido por décadas en contraposición de una economía extractivista, guerrerista y violenta. La agroecología sin campesinado es negar que ésta se constituye de los conocimientos y saberes que de generación en generación hemos logrado mantener para relacionarnos con la naturaleza y nuestro territorio, y aquí también están nuestros hermanos afrodescendientes e indígenas.
No pretendemos una división étnica, sino el reconocimiento de los derechos que hemos reivindicado y conquistado a través de nuestras luchas y que han sido negados históricamente. La Agroecología ha sido nuestra forma de vivir y resistir ante los embates de un contexto mundial que también nos afecta. Por eso proponemos que en cada uno de los ejes de transformación del Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026 se incluya la Agroecología, de tal manera que se garantice su materialización. Para ello hemos realizado una exhaustiva revisión del articulado, incluyendo en algunos de ellos lo fundamental de los programas nacionales en los que se basaría la Política Pública Nacional de Agroecología. Además, proponemos que en eje de transformación 3. Derecho humano a la alimentación, se incluya el
siguiente artículo:
PROGRAMA NACIONAL DE FOMENTO A LA PRODUCCIÓN CON BASES AGROECOLÓGICAS
Artículo XX: El Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, liderará la formulación, adopción, ejecución y evaluación de la Política Pública Nacional de Agroecología, la cual se orientará al fortalecimiento de la economía campesina, la transición energética en la producción agropecuaria, la diversificación productiva, la soberanía alimentaria y a garantizar el derecho humano a la alimentación. Para ello el MADR, promoverá la articulación interministerial e intersectorial y garantizará la participación de organizaciones sociales de base y nacionales con procesos de agroecología.
Parágrafo: créese la mesa de trabajo intersectorial e interministerial, garantizando la participación de organizaciones sociales de base que viabilece la formulación, adopción, ejecución y evaluación de la Política Pública Nacional de Agroecología.
Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto, les solicitamos sean ustedes la voz de nuestras organizaciones en el Congreso, para que se logre visibilizar el campesinado y la agroecología en esta Ley y que logremos sentirnos incluidos en el gobierno del Cambio.
Las organizaciones sociales abajo firmantes, nos ponemos en disposición para encontrarnos con ustedes y crear un Frente Parlamentario que analice y discuta nuestra propuesta y garantice las peticiones hacia el PND. Nos mantenemos unidas y en movilización para seguir reivindicando nuestros derechos, porque Colombia Potencia Mundial de la Vida es con nosotros y nuestras formas de construir país. Estamos del lado de la paz y seguiremos aportando en esta construcción.
Organizaciones firmantes: https://drive.google.com/file/d/1D_tq_ysixjGv26evNxgjQ0K-DcSDpCKC/view?fbclid=IwAR2hcv-8pnFm6yeCT3G_jD7NwI-BjiGTfia7uwHvKuNwJweY_7hE0-RUBo0
En el marco de la conmemoración del 25 de noviembre, Día Internacional por la Eliminación de las Violencias contra las Mujeres, se realizaron diferentes actividades para visibilizar denunciar y des-normalizar la situación de violencias y la vulneración de derechos que enfrentan las mujeres rurales y campesinas en el Valle de Aburrá. En articulación con la Red Intercorregimental de Mujeres de Medellín realizamos una jornada pedagógica en San Antonio de Prado y con la Red Intermunicipal de Mujeres del Norte esta actividad tuvo lugar en Copacabana, así mismo, de la mano de organizaciones feministas de la ciudad se realizó una actividad cultural el 26 de noviembre en el barrio Carlos E. Restrepo de Medellín.




El 24 de noviembre, con la Red Intercorregimental de mujeres de Medellín se realizó el evento “Mujeres por la vida digna y libre de violencias” en el corregimiento de San Antonio de Prado, allí a partir de actividades pedagógicas, culturales y artísticas se movilizó la ciudadanía en torno al derecho a una vida libre de violencias para las mujeres, este mismo evento tuvo lugar el 29 de noviembre en el municipio de Copacabana, allí la articulación fue con la Red Intermunicipal de Mujeres y las actividades además de sensibilizar a la ciudadanía buscaron llamar la atención de la institucionalidad pública para que fortalezcan su presencia con mayor presupuesto y actuación social que garantice los derechos de la ciudadanía, especialmente, que proteja a las mujeres de las violencias machistas que reporta cifras sumamente alarmantes en este municipio.
También estuvimos el 26 de noviembre en el barrio Carlos E. Restrepo de Medellín, en donde la Corporación Ecológica y Cultural Penca de Sábila, trabajando de forma conjunta con las corporaciones Región, Bien Humano, la Red Feminista Antimilitarista, y Mujeres Confiar llevaron a cabo el evento “Nos Une el Deseo de Vivir Libres”, donde a través de actividades pedagógicas, collage, estampación, maquillaje artístico, dibujo, entre otras, se interactuó con las personas habitantes del barrio alrededor de la cultura machista que continua reproduciendo discursos y prácticas de odio contra las mujeres, también se contó con una muestra artística y cultural gracias a la Escuela de rap para mujeres de la Red Feminista Antimilitarista, el colectivo de danza urbana Afropower, la cantautora Ana María Vahos, y la papayera de mujeres La Buyesón.







Todas estas actividades realizadas por la conmemoración del 25N, qué a través del arte, la música, la escritura, la palabra y las experiencias, permitieron la visibilización de que las violencias contra las mujeres continúan siendo una problemática estructural que atenta contra la vida digna y que en contextos rurales y campesinos, se exacerba aún más por el silenciamiento, la normalización y la falta de atención integral y descentralizada del Estado.
En Colombia, miles de organizaciones llevan a cabo la gestión comunitaria del agua, son organizaciones nacidas del encuentro solidario entre vecinas y vecinos que, en cooperación con el agua, se han garantizado el acceso a este bien común de la naturaleza que es condición de la vida toda y de la convivencialidad humana. Como expresamos en la exposición de motivos del proyecto de ley por medio del cual queremos que se consagre el derecho a la autogestión comunitaria del agua y su uso individual y colectivo.
A continuación presentamos el informe de país, realizado por la Red Nacional de Acueductos Comunitarios en compañía con la Corporación Ecológica y Cultural Penca de Sábila, el cual contiene cuatro capítulos, cada uno de los cuales asume una problemática o dimensión de los conflictos asociados al agua que amenazan, vulneran y afectan la permanencia de su gestión comunitaria. Aunque interrelacionados e imposibles de separar de forma absoluta, cada capítulo propone un enfoque y narra los casos que pueden ser emblemáticos de cada una de las problemáticas o conflictos elegidos y cuya repetición se constata a lo largo y ancho del territorio nacional.

En el Día Mundial del Agua, la Red Intermunicipal de Mujeres del Norte y la Red Intercorregimental de Mujeres, destacamos el papel de las mujeres como defensoras del agua y los bienes comunes de la naturaleza. En los territorios rurales y campesinos la gestión del agua ha sido parte de nuestro trabajo cotidiano, en medio del sistema patriarcal la garantía del derecho humano al agua ha guardado estrecha relación con las labores de cuidado y los roles hegemónicos de género.
La defensa de la gestión comunitaria del agua se inscribe como escenario de violencias producidas por el modelo de desarrollo extractivista que contamina, privatiza y niega el derecho humano al agua en su dimensión individual, comunitaria y colectiva. Es por esa razón que los conflictos ambientales y la escasez del agua ponen en riesgo la salud y la vida de las mujeres de manera diferenciada.
Además, las mujeres como sujetas activas en espacios de toma de decisión como los acueductos comunitarios, han estado expuestas a las relaciones de poder desiguales en el interior de las propias organizaciones donde participan de la gestión comunitaria del agua en compañía y en interlocución con otros actores que dificultan el desempeño y la participación de las mujeres en estos espacios.
Es por esto que, como mujeres rurales y campesinas defensoras del agua, exigimos:











Ante el recrudecimiento de las violencias que vivimos las mujeres, durante el mes de noviembre la Red Intercorregimental de Mujeres de Medellín, la Red Intermunicipal de Mujeres del Norte y la Corporación Penca de Sábila llevamos a cabo la campaña “En la calle, en la casa y en el campo: mujeres libres de violencia” a propósito del 25N, Día Internacional por la Eliminación de las Violencias contra las Mujeres. De esta manera, se movilizó información clave sobre las tipologías de violencia y sus diferentes manifestaciones, especialmente las que afectan la vida de las mujeres rurales y campesinas de Medellín y del norte del Valle de Aburrá. La movilización social es fundamental para posicionar la defensa de los derechos humanos de las mujeres en la agenda pública, con las diferentes acciones logramos visibilizar y denunciar las violencias que viven las mujeres, la inoperancia del Estado y las instituciones públicas y exigir rutas de atención con enfoque de género permanentes, eficientes y contextualizadas que atiendan de manera oportuna y digna los casos que se presentan.
Norte del Valle de Aburrá
En Copacabana, Girardota y Barbosa se socializaron los resultados de la caracterización de las violencias contra las mujeres rurales y campesinas del norte del Valle de Aburrá, haciendo un fuerte llamado a las Administraciones Municipales y a la sociedad civil frente a las altas cifras que se presentan y el alto índice de casos de violencia institucional que se manifiesta cuando las mujeres víctimas acuden en búsqueda de información y atención y las mandan a buscar el directorio telefónico en la página web de las administraciones, las coaccionan para que concilien con los agresores, las culpabilizan, entre otros hechos que profundizan las violencias y las brechas que impactan a las mujeres rurales y campesinas: de género, campo-ciudad y digital.

Para el caso de Copacabana, en articulación con la Comisión de Género del Concejo Municipal logramos llevar a cabo una sesión de control político en la que fueron invitadas Comisaría de Familia, Fiscalía y Programa de Equidad de Género de la Alcaldía, lamentablemente esta última fue la única que se presentó, la funcionaria encargada se refirió al proceso de actualización de la política pública de equidad de género manifestando que debía ser “global”, evidenciando así el desconociendo del objetivo y alcance de esta herramienta de gestión y de las amplísimas brechas, desigualdades y violencias que viven las mujeres y en consecuencia, las obligaciones de los gobiernos con las mujeres para garantizar sus derechos humanos. Sin embargo, resaltamos este espacio como un precedente en el que se puso la situación de las mujeres en el escenario público y en el Concejo Municipal.


Medellín
Al igual que en el norte, en la red corregimental se conmemoró la fecha por medio de plantones y pequeñas movilizaciones en los parques centrales de cada corregimiento. En San Antonio de Prado y San Cristóbal, las mujeres se acercaron a la historia de esta fecha que se conmemora en el mundo, a través del documental de Marisela Escobero y la rememoración histórica sobre las hermanas dominicanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, las mariposas, asesinadas el 25 de noviembre de 1960 por su oposición a la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. En el caso de los corregimientos de la ciudad, se insistió en la denuncia de la violencia política e institucional de las que han sido víctima las mujeres que están participando en espacios políticos. En las actividades participaron las integrantes de la Red intercorregimental y en Palmitas, el colectivo de mujeres Arco Iris también estuvo presente.



Una iniciativa ciudadana de abajo hacia arriba por la ruralidad campesina en Medellín
Para el Movimiento Político Feminista de Mujeres Estamos Listas y la Corporación Ecológica y Cultural Penca de Sábila es satisfactorio comunicar que durante el 2021 se ha avanzado en la construcción participativa ciudadana de una propuesta de política pública para la ruralidad campesina en el municipio de Medellín.
En un año de profundos movimientos sociales, culturales y políticos en nuestro país, en medio de la pandemia Covid-19, este proceso participativo ha significado esperanza y posibilidad de cambio para las comunidades que se han vinculado, manifestando la urgente necesidad de que el Gobierno Municipal atienda especialmente a una población amenazada por situaciones como la expansión urbana, la falta de articulación institucional para la atención de sus necesidades, la competencia nacional e internacional en producción de alimentos que afecta la soberanía alimentaria de un municipio que cuenta con más del 70% del territorio rural.

Es por esto que el proceso de construcción se ha enfocado en identificar los problemas prioritarios de la población rural campesina, así como las alternativas y propuestas de solución a los mismos, con el fin de que la política pública sea una disposición para que el Concejo y el Gobierno Municipal encaminen acciones concretas que dignifiquen la vida campesina en la segunda ciudad más importante del país.
Desde el mes de mayo de 2021 se han instalado diez Mesas Campesinas Agropecuarias sectoriales en los cinco corregimientos de Medellín, en donde han participado 272 personas. Las mesas se configuran como el espacio amplio de participación campesina en la construcción de la Política Pública. Así mismo se han realizado a la fecha dos encuentros exclusivamente de mujeres campesinas y rurales en San Cristóbal y San Antonio de Prado con el objetivo de identificar las problemáticas que enfrentan las mujeres en sus corregimientos y priorizar sus necesidades en la construcción de la política pública.

Además de esto, se han conformado tres grupos focales en los cuales han confluido población campesina, académicos y académicas de diferentes universidades de la ciudad y personas que viven, habitan y sienten la importancia de preservar y proteger la vida campesina en nuestro municipio; también se realizó un grupo focal con medios de comunicación comunitaria vinculados a los corregimientos.
Consideramos esta propuesta ciudadana como una oportunidad de continuar aportando en la construcción de paz para la ciudad y el país y en el marco de un malestar social que exige del Estado compromisos reales y concretos en la materialización de derechos.
Invitamos a medios de comunicación nacionales, locales y corregimentales para acompañar y acercarse a este proceso de construcción participativa ciudadana, para contarle al municipio de Medellín que la continuidad de la vida y el territorio rural campesino es un asunto que nos interesa a todas y todos.



Para muchos de los y las asistentes al 6° Festival de cine de Jardín 2021 convocado por el cineasta Víctor Gaviria con el tema “Campesinos, el corazón de la paz” fue una sorpresa escuchar que en Medellín existen comunidades campesinas y que habitan los corregimientos, menos aún sabían que el Distrito Rural Campesino es una figura de innovación, pionera en el país que tiene por objetivo la gestión y protección del territorio rural campesino del municipio.
El festival de cine de Jardín, realizado del 16 al 19 de septiembre de 2021, contó con una muestra cinematográfica exhaustiva: muestras audiovisuales y actividad académica que transcurre sobre las creencias costumbres, idiosincrasia e historias de resistencia que se constituyó en oportunidad de formación y tuvieron el propósito de estudiar, reafirmar y celebrar el rol fundamental del campesinado en los procesos históricos de Colombia, en el desarrollo de sus imaginarios como país y sus devenires políticos y económicos.

Allí estuvimos presentes con Héctor Manuel Lugo desde el programa de Gestión social y ambiental del territorio, con la charla “El hecho campesino, aunque usted no lo crea en Medellín hay campo, campesinas y campesinos”. Tuvimos como objetivo, mostrar la existencia de la ruralidad campesina, su extensión en el territorio, corregimiento por corregimiento, evidenciando las problemáticas que la ponen en riesgo, como la expansión urbana, la expansión de la frontera de conservación sin gente y cómo los predios campesinos ubicados en esas zonas se encuentran en conflicto y en riesgo con multiplicidad de actores sociales.
Algunas de las amenazas resaltadas fueron, el cobro de impuestos con tarifas calculadas con base a las dinámicas urbanas, la falta de interés de la administración municipal de ver a la ruralidad campesina y su centralización en la estructura urbana, generando la falta de atención y acceso a servicios y presupuesto para acciones y planes de mejoramiento eficaz de la vida campesina del municipio. El público asistente participó a través de preguntas relacionadas con las problemáticas generadas por la vía de occidente y la violencia generalizada en los corregimientos que ha afectado a la ruralidad campesina.


Fotografías: Sergio González.
Reconocemos que escenarios de conversación y de encuentro a través de festivales de cine como el 6° Festival de Jardín y otros que han ido creciendo en el departamento y el país, que priorizan a los campesinos y las campesinas como el corazón de la paz, es centrar de nuevo la importancia y la urgencia de la implementación del Acuerdo de Paz. También, que las afectaciones generadas por la guerra, sus diversas formas de violencia y el desconocimiento de campesinos y campesinas como sujetos políticos y de derechos, debilitan la economía, la vida y la cultura campesina del país.
La riqueza cultural y natural de la ruralidad campesina han sido retratadas por creadores y creadoras audiovisuales a lo largo de nuestra historia. El arte audiovisual permite acercarnos a ella desde otros puntos, otras miradas alejadas del prejuicio, el desconocimiento o los imaginarios sociales que siembran otro tipo de medios de comunicación. Hoy, cuando las crisis climáticas y de civilización que vivimos nos ha demostrado una y otra vez los aportes de nuestras comunidades campesinas, reivindicamos sus derechos y seguimos construyendo con las organizaciones, comunidades, acueductos comunitarios, otras formas de proteger la vida y la permanencia digna en nuestros territorios rurales.
El proceso de restauración en la Reserva Natural El Edén en Cocorná hace parte de los esfuerzos que la Cooperativa Confiar y la Fundación Confiar han realizado, de la mano de la Corporación Penca de Sábila y los líderes y lideresas de las comunidades aledañas, por proteger y restaurar ecosistemas estratégicos para la subsistencia de diferentes especies endémicas o que se encuentran en algún grado de amenaza.
Este proceso, además de la restauración, busca conservar y generar conectividad ecológica en los ecosistemas para la protección de las especies animales y vegetales que habitan el territorio y que se han visto afectadas por la fragmentación de bosques, la deforestación, la contaminación de las fuentes hídricas, el potencial para la generación de energía hidráulica, entre muchas otras.
Las Áreas Protegidas son estrategias cada vez más necesarias para conservar la biodiversidad que posee el municipio, tanto en especies de fauna como de flora. Por esta razón el Sistema Local de Áreas Protegidas (SILAP) de Cocorná, se estableció y determinó 5 especies que son Valores Objeto de Conservación, dentro de los objetivos de conservación y gestión del Subsistema de Áreas Protegidas Andes Occidentales (SAO), por su importancia y vulnerabilidad en los ecosistemas; 4 de estos los podemos encontrar en la Reserva Natural El Edén:



