Una ciudad se considerada ecociudad en la medida en que se localice en un balance entre la dependencia, la autosuficiencia y la autorregulación, generando una reflexión acerca de cuán autónoma es, qué tanto necesita de otros sistemas y qué capacidad tiene de auto abastecerse en términos alimentarios y energéticos.

El pasado 25 de septiembre, participamos en un conversatorio organizado por el medio de comunicación Al Poniente. Identificamos los retos y potencialidades que tiene Medellín al momento de pensarse como ecociudad. Sin olvidar que no basta pensar en las consideraciones europeas de la ecociudad, sino que es importante contextualizar, enfatizando en el bienestar y la sobrevivencia de todos y todas como seres vivos.

La necesidad de pensar la planeación y el ordenamiento territorial desde una perspectiva de sistema donde prima la diversidad en las maneras de asumir el espacio y las dinámicas sociales en el Valle de Aburrá; José Fernando Jiménez, menciona que más allá de las tres dimensiones que se tienen en cuenta desde la ecología clásica (ambiental, social y psicológica), también, es necesario considerar la gobernanza y la supervivencia, puesto que habitamos un contexto que más allá de ser resiliente, resiste a las circunstancias que impone el medio, sobre todo a la violencia estructural con la que luchan día a día las personas más desfavorecidas.

En la realidad, Medellín es una ciudad con un alto índice de pobreza donde más de la mitad de la población no tiene cubiertas sus necesidades básicas, además de que son las mujeres quienes se ven más afectadas por esta circunstancia. Así pues, Medellín se ha caracterizado por maquillarse desde el discurso, antes que abrir caminos para encontrar soluciones a esos déficits en la calidad de vida de las personas.

Finalmente, es necesario recuperar las redes solidarias de las comunidades campesinas para que desde ahí se cree un diálogo permanente que permita tener en cuenta la diversidad de todo el territorio, tanto en lo cultural como en lo biológico.

Encuentra aquí la transmisión del evento: ‘Medellín: ¿Ecociudad?’

El Distrito Rural Campesino (DRC) aparece en 2014 gracias a la participación y la organización de las diferentes comunidades campesinas de la ciudad que vieron la necesidad de crear una figura de protección que les dotara de derechos y garantías para la defensa del territorio y su permanencia en él. Esta medida fue incluida en el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de ese momento, pero 6 años después siguen sin culminar todas las fases de su constitución. Así mismo, sigue en riesgo el futuro de su implementación en el nuevo Plan de Desarrollo Municipal de la administración actual.  

Este reto se plantea como una necesidad urgente y una oportunidad para repensar la influencia campesina, en la ciudad, tanto en lo histórico como en lo cultural. El 70% del territorio de Medellín se caracteriza por estar ubicado entre el borde de expansión urbana y el borde de conservación de alta montaña, lo que quiere decir que la mayoría de su territorio es rural y que se encuentra enmarcado en las 54 veredas y los 5 corregimientos que hacen parte de sí: San Sebastián de Palmitas, San Antonio de Prado, San Cristóbal, Altavista y Santa Elena.

Al respecto, el 2 de julio de 2020 realizamos un conversatorio en compañía del medio de comunicación Al Poniente por medio de Facebook Live. A través de la reflexión sobre la realidad campesina, no solo de quienes viven en la ruralidad, sino también de aquellas familias que tuvieron que migrar a la ciudad como efecto del conflicto armado que ha vivido Colombia a lo largo del tiempo.

En este conversatorio titulado “La Medellín Rural” estuvieron presentes Mariana Soto, quien es trabajadora social y coordinadora del Programa de Mujeres y Justicia de Género; Vanesa Sierra, socióloga y encargada del subprograma de Juventud; Armando Cano, campesino, técnico en agroecología y coordinador del Programa Soberanía Alimentaria y Economía Solidaria; finalmente, Héctor Lugo, ingeniero mecánico, magister en hábitat, miembro y fundador de la Corporación.  

Se dio inicio a la jornada con la afirmación que hizo Héctor Lugo acerca de la nueva ruralidad que se reconoce como transformadora de su propio territorio: “La ruralidad ya no hace referencia a lo que está por fuera de la ciudad. La ruralidad de hoy es multifuncional, lo que se traduce en la conservación, la sostenibilidad, la posibilidad de contar con agua para las diferentes funciones y las formas de habitar el espacio de aquellos hombres y mujeres que actúan sobre él”..

Los principales retos que se expusieron durante la jornada son la posibilidad de construir una economía solidaria que vaya en concordancia con las condiciones de aquellos campesinos y campesinas que han dado su vida por cultivar la tierra sin ningún tipo de prestación social, el establecimiento de una ruta de acción diferenciada para la atención de la mujer campesina y el reconocimiento de su trabajo como una posibilidad económica que pueda garantizarle a ella su propia autonomía, la posibilidad de acceso a la educación superior y, con ello, al transporte, los materiales y las condiciones necesarias para garantizarle la joven y al joven campesino que el trabajo de la tierra también puede ser una posibilidad para construir un proyecto de vida digno.

Como conclusión, la pandemia demostró que la población rural campesina tiene propuestas y formas organizativas para generar soluciones a los problemas ambientales del Valle de Aburrá y de los municipios aledaños. Sin embargo, para que eso ocurra será necesario repensar el modelo de desarrollo sobre el cual se están pensando nuestras ciudades en relación con el campo.

La invitación es empezar a preguntarse cómo, desde la acción individual, se pueden cambiar esas situaciones que nos afectan a todos desde las diferentes aristas del problema. Por eso, apoyar el consumo local y las economías solidarias campesinas pueden ser el primer paso para replantear la forma en la que nos relacionamos tanto con el territorio como con las comunidades campesinas y las personas que habitan la ciudad.

Encuentre aquí la transmisión del conversatorio por la de cuenta Facebook del medio de comunicación Al Poniente: ‘La Medellín rural’

Contáctanos

Carrera 50 #59-27
Medellín, Colombia
contacto@corpenca.org

Síguenos