
COLYFLOR Tienda de Comercio Justo se destaca como una activadora importante de procesos que se mueven dentro del Circuito Económico Solidario, implementa diferentes estrategias de comercialización: ventas en la tienda; mercados a domicilio; participación en mercados campesinos, en mercados agroecológicos, en ferias y eventos de ciudad. Además, está en permanente comunicación con la red de consumidores/as y con la red de familias campesinas proveedoras.
Desde sus inicios ha tenido como reto poder ofrecer los productos de la canasta básica familiar, en este sentido ha gestionado alianzas con asociaciones campesinas y/o productores agroecológicos de diferentes regiones y pisos térmicos, en la búsqueda de diversificar la oferta. Tradicionalmente su fuerte ha sido en las hortalizas de clima frío y musáceas, cítricos y productos del sistema agroforestal cafetero. Por otro lado, las iniciativas familiares y de mujeres de productos transformados, lácteos, panadería y alimentos funcionales, permiten completar la canasta básica y acercarse a las demandas y necesidades de alimentos sanos que tienen las personas que integran la red de consumidores/as.
Con todas estas experiencias se conformó una red de proveedores/as llamados externos, para diferenciarlos de los proveedores/as pertenecientes a las asociaciones campesinas ACAB, Campo Vivo y Mujeres Productoras de Ebéjico, vinculadas directamente al proceso de gestión agroecológica y de comercialización que acompaña la Corporación Ecologista y Feminista Penca de Sábila.
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Comienza el 2014, su segundo mes corre veloz, como veloz avanza la privatización de lo público, de los bienes comunes, del agua y los territorios y todo a nombre del desarrollo. Como país seremos parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo, OCDE, haciendo alarde de un crecimiento económico que nos pone en la categoría de país de renta media, podríamos decir irónicamente que somos un país “casi desarrollado”. Se anuncia también la Alianza Pacifico y se muestra como integración económica, cultural, científica. Se esconde falazmente que es una especie de tratado de libre comercio que afectará la producción agraria nacional y en general la economía propia de nuestras regiones y localidades.
Y además 2014 es un año electoral, se elegirá congreso y presidente. Esta contienda electoral está atravesada por las negociaciones de paz. Aparecen algunas importantes personas adscritas a diferentes grupos o partidos que pueden llegar, o continuar, al Senado y a la Cámara y encarar las grandes discusiones y reformas que se requieren para aclimatar el pacto con las guerrillas y restituir los derechos perdidos, el derecho a la educación, a la salud, a la justicia.
Hombres y mujeres que pueden formar una minoría critica y creativa en un desprestigiado congreso preso de la corrupción y las mafias. Esta posible nueva conformación del congreso sería de todas maneras un avance democrático en un país que prácticamente no tiene formaciones políticas modernas que representen los intereses de la sociedad colombiana, de manera democrática.
2014 también es el Año Internacional de la Agricultura Familiar (AIAF) que en palabras de la FAO tiene como objetivo aumentar la visibilidad de la agricultura familiar y la agricultura a pequeña escala al centrar la atención mundial sobre su importante papel en la lucha por la erradicación del hambre y la pobreza, la seguridad alimentaria y la nutrición, para mejorar los medios de vida, la gestión de los recursos naturales, la protección del medio ambiente y lograr el desarrollo sostenible, en particular en zonas rurales.
Gobiernos y privados aprovechan este año para la demagogia, pues sus políticas se centran en promover los monocultivos que sirvan de “comoditys”, como por ejemplo café, cacao, aguacate, cadenas productivas para la producción de agrocombustibles que demandan grandes extensiones de tierra y paquetes de agrotóxicos que proporcionan las multinacionales, y todo pensando en la exportación desconociendo la lógica y la cultura de la agricultura familiar.
Con más ahínco seguiremos acompañando a las Asociaciones Campesinas de familias que a lo sumo poseen 5 hectáreas que son las que sostienen el 70 % del alimento que se consume a nivel mundial, según la misma FAO. Reivindicaremos en 2014 como manera de estar en el año de Agricultura Familiar, la economía y la cultura campesina, desde la agroecología hecha bienestar integral, produciendo para el autoconsumo y la comercialización directa y justa de los productos, en la tienda COLYFLOR y con redes de cercanía, con consumidores y consumidoras responsables y solidarios, haciendo frente y resistencia a los paquetes tecnológicos impulsados desde la revolución verde reivindicando el derecho a la tierra y al territorio.
Sera un año de divulgación con cada familia campesina de la carta de derechos de los campesinos y campesinas contenida en la resolución de la ONU aprobada el 27 de septiembre de 2012 y que está en proceso de convertirse en declaración. Por eso tanto en el Foro Urbano Mundial convocado en nuestra ciudad Medellín por ONU Hábitat, como en la actualización de los Planes de Ordenamiento Territorial, estaremos poniendo en debate e incidiendo para que se respete el territorio rural campesino y los derechos de campesinas y campesinos. No es posible en Colombia hablar del año de la agricultura familiar sin denunciar el despojo de tierras y la ausencia de políticas de protección y conservación de la agricultura familiar campesina y de los derechos de campesinas y campesinos y de las personas que trabajan en la ruralidad.