Pensar (siempre) preguntas para escribir (la) nuestra historia.
Cuando las mujeres hacen política con perfil propio, el género se empodera. Y es más profundo si la diferencia política de género conduce a las mujeres a hacer la crítica de la política y hacer una política diferente.
(Lagarde, 2012)

Entre octubre y noviembre de 2025 se realizaron los encuentros de cierre y certificación de la primera versión de la Escuela de Participación Social y Política, proceso formativo y de entrenamiento político en el que logramos la certificación de 121 mujeres rurales y campesinas del suroeste, occidente, norte, Valle de Aburrá y oriente de Antioquia.
La Escuela apostó por la formación de lideresas rurales y campesinas ya que reconocemos las dificultades y barreras que persisten en la ruralidad para el acceso y la permanencia de las mujeres en los espacios de participación, en este contexto fue fundamental el reconocimiento de la trayectoria de sus liderazgos políticos, el ejercicio del poder, las capacidades para la toma de decisiones individuales y colectivas y afirmar la vocación de poder en cada una de las participantes. Las mujeres egresaron de la Escuela apostando por la transformación social y política desde un ejercicio político con enfoque crítico y feminista.
La principal apuesta de la Escuela fue ubicar en el centro la discusión para fortalecer la toma de conciencia de género y de clase en las mujeres lideresas, fue importante asumir el reto de pensar, hablar y actuar pasando estas dos reflexiones por el cuerpo, la experiencia propia y los saberes situados, preguntarse por la corporalidad y la territorialidad habitada para que cada una llegara a conclusiones de cómo ha sido instaurado el patriarcado, el régimen heterosexual y la misoginia en cada etapa de su ciclo vital, y entender el por qué les han sido negado los espacios de participación y deliberación política. Fue necesario pensar la participación política de las mujeres rurales y campesinas desde un enfoque feminista, de clase y territorial.
Fue un logro la colectivización de las luchas, encontrar en otras mujeres del territorio vocación de poder y con ellas trabajar y construir amistad, como mencionaron en alguno de los encuentros no sentirse solas en la defensa de la vida, los bienes comunes, los derechos de las mujeres y la tierra. Igualmente, como Corporación Ecologista y Feminista fue sumamente importante llegar a estos territorios y colectivizar las preguntas por la situación de las mujeres rurales y campesinas en términos de su participación social y política, su poderío y su liderazgo. Así mismo, fue fundamental el reconocimiento de los Derechos Humanos de las Mujeres, la apropiación y la necesidad de su ejercicio y exigibilidad, además de enlazar esta discusión por cómo se da la disputa por el Estado donde sabemos siguen permaneciendo desigualdades y barreras para acceder, habitar y decidir, por ello se hizo necesario pensar en alternativas comunitarias a través de una lucha por lo común.
Finalmente, la Escuela se configuró como escenario en el que las mujeres se reconocieron como sujetas políticas con capacidad de poner su voz, sus argumentos y sus saberes, tomando decisiones para seguir construyendo horizontes políticos propios y en comunidad. Además, de seguir desnormalizando las violencias estructurales que atraviesan sus cuerpos y territorios.






Durante el mes de febrero de 2017 se dio inicio a una nueva cohorte de la Escuela Comunitaria del Agua en las subregiones del área metropolitana, oriente y suroeste antioqueño. Líderes y líderesas de acueductos comunitarios de 22 municipios comenzaron este proceso de formación – acción, el cual a través de la apropiación y aplicación de herramientas e instrumentos busca mejorar sus capacidades de gestión técnica, ambiental, administrativa, organizativa y de incidencia política en sus territorios. Desde un enfoque participativo se conjuga el diálogo de saberes, el intercambio de experiencias y la combinación entre teoría y práctica.
Se harán dos recorridos territoriales en cada grupo y un trabajo de grado final por organización, en el que se pretende realizar transformaciones puntuales hacia el mejoramiento organizativo, administrativo y técnico de cada acueducto comunitario.



El 1 de octubre de 2014 se realizó el cierre de la Escuela Comunitaria del Agua en el Municipio de Támesis. La Escuela promueve la fundamentación política, teórica y práctica del trabajo que se viene desarrollando con las comunidades organizadas de acueductos comunitarios, para aportar a una gobernabilidad hídrica justa y democrática, con equidad social y ambiental y de género, que implica defender la gestión pública y comunitaria del agua y los bienes comunes.
En esta ocasión participaron en la Escuela personas pertenecientes a acueductos comunitarios de los municipios de Jericó, Támesis, Valparaíso, Venecia y Fredonia, ubicados en la región del suroeste Antioqueño y del Área Metropolitana del Valle de Aburrá participaron personas de los municipios de Bello, Medellín, La Estrella, Sabaneta, Envigado, Caldas, Barbosa y Girardota.