Agroecología: una posibilidad para las autonomías corporal y económica de las mujeres campesinas del Circuito Económico y Solidario CES Colyflor

abril 30, 2026

En sociedades atravesadas por lógicas, imaginarios y dinámicas cisheteropatriarcales y capitalistas, la pregunta por ¿cómo podemos construir algo diferente?, ha llevado a que personas y comunidades desarrollen acciones por el sostenimiento de la vida, que hacen frente al agronegocio, al ecocidio y a las desigualdades económicas, territoriales y de género. La agroecología es una de estas alternativas construidas por comunidades campesinas, étnicas y populares que ha contribuido a la soberanía alimentaria, la permanencia de economías solidarias y la construcción de relaciones más justas.

La Corporación Ecologista y Feminista Penca de Sábila le apuesta a la defensa de la vida, los bienes comunes, los territorios y los derechos campesinos, la equidad de género y la posibilidad de construir con las comunidades y las mujeres la defensa y vivencia de la agroecología. Considerando el aporte significativo que realizan las mujeres en este campo, esta investigación se centró en analizar la transición a la agroecología y las transformaciones subjetivas, sociales, culturales y económicas que este proceso le ha traído a cuatro mujeres integrantes del Circuito Económico Solidario -CES- COLYFLOR, habitantes de los corregimientos San Cristóbal y San Sebastián de Palmitas de Medellín y del municipio de Ebéjico.

Este texto reafirma que la agroecología es una posibilidad de vida, no sólo en términos del aporte a la generación de ingresos propios, sino también en torno al fortalecimiento de la autonomía económica de las mujeres, su poderío y sus agencias. Así mismo, da cuenta de las disputas que han sorteado en su proceso de transición, pero también en el ejercicio y defensa de su proyecto, tales como las violencias y barreras que les han dificultado comercializar, sentirse seguras, estar en cargos políticos, participar, verse expuestas al desprestigio de su labor y al entorpecimiento de su trabajo en el mantenimiento de su finca.

Por último, sitúa los retos inaplazables de cara a continuar fortaleciendo esta apuesta, defender una vida libre de violencias para las mujeres, incidir ante las administraciones municipales y construir una agroecología feminista.
Resaltar las trayectorias de vida de las cuatro mujeres permitió hacer zoom en las transformaciones que todo este proceso ha dejado en sus experiencias: han adquirido una conciencia de clase y de género, se han afirmado como mujeres más seguras, amplificando su voz y sus saberes, pensando más en sí mismas, soltando cargas y fisurando algunos mandatos de género. Así mismo, hacen uso de su tiempo y su dinero, reconocen y defienden sus derechos como mujeres, cuidan su alimentación y su salud a través de sus saberes, conocimientos y el uso de plantas aromáticas, interpelando así prácticas de dominación y el lugar que les ha sido asignado por la cultura hegemónica. En últimas, esta investigación estuvo atravesada por el diálogo, las memorias, los relatos, el sentir, la palabra, la sorpresa, la nostalgia y el llanto, las mujeres compartieron senderos transitados en la reivindicación de su libertad, soberanía y bienestar, así como su devenir como sujetas políticas.

Con esta investigación se busca aportar a la ampliación y sostenimiento del campo de estudios feministas y, de manera especial, a un mayor acercamiento y comprensión de las vidas de las mujeres campesinas, de la visibilización de sus aportes a la agroecología, la soberanía alimentaria, la sostenibilidad de la vida, así como también de las disputas que han tenido que enfrentar y el lugar de la participación, la organización y la educación con una perspectiva de género feminista como bases importantes para ello.

Gracias a Julia, Adriana, Eneida y Nelly por hacer parte de esta investigación, por el cariño, la confianza y la apertura para compartir sus relatos, reflexiones, pensamientos, sentires y memorias. Gracias por permitirse sentir lo que pensaban, por pensar y pasar por la palabra lo que sentían, por dar lugar a la emoción, abrirse a la vulnerabilidad, pero también a la fortaleza, por volver hacia atrás para pensar el presente y reconocer los caminos transitados, las transformaciones vividas y las disputas acuerpadas, todo lo cual ha configurado sus experiencias vitales, ha aportado a ser quienes son y les ha permitido construirse, reconocerse y ser mujeres agroecólogas. Gracias por descender al corazón, abrazar sus dolores y dar lugar a la transformación.

Para ellas y para todas, las palabras de la filósofa María Zambrano (s.f.):

Pensar es descender al corazón.
Pensar no como un ejercicio frío, ni como acumulación de
ideas, sino como un acto íntimo y valiente: atreverse a sentir
lo que se piensa.
Descender implica riesgo, silencio y escucha. Implica dejar
atrás la superficie para encontrarse con aquello que verdaderamente
importa.
Tal vez por eso pensar duele.
Y por eso mismo, transforma.

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