A pesar del avance en el reconocimiento de las mujeres como sujetas de derechos, las problemáticas se agudizan aún más para las mujeres rurales y campesinas. Según cifras del último Censo Nacional Agropecuario, el nivel de analfabetismo en el 2020 en las zonas rurales estuvo en un 18% para las mujeres y en un 15,8% para los hombres, lo que significa falta de oportunidades, afectación de su autonomía económica y agudización de las brechas de género.
El promedio de horas invertidas en trabajos de cuidados no remunerados de las mujeres rurales fue de 7 horas y 52 minutos, mientras que los hombres dedicaron 3 horas y 6 minutos, identificándose así una brecha de 4 horas y 46 minutos en donde las mujeres destinan más del doble de tiempo que los hombres a las labores de cuidados. Además de esto, es importante señalar que de acuerdo a la Mesa de Economía Feminista en Colombia (2020), el 49% del tiempo del trabajo de las mujeres no es remunerado, pero representa el 20% del Producto Interno Bruto (PIB) del país, aspecto ante el cual valdría la pena preguntarse una vez más ¿qué pasa si las mujeres paran estas actividades que en muchos casos no son reconocidas ni valoradas?
Otro elemento de vital importancia para las mujeres rurales y campesinas se ubica el acceso, formalización y propiedad de la tierra. Las mujeres solo tienen titularidad sobre el 26% de las tierras, y las decisiones sobre la producción en las Unidades Productoras Agropecuarias (UPA) recaen solo en un 26% sobre ellas, un 12,5% en forma conjunta, y un 61,5% sobre los hombres, lo que refleja cómo el poder de decisión sigue estando sobre la figura masculina, subvalorando así el aporte de las mujeres en esta dimensión y su reconocimiento como trabajadoras del campo.
Es por lo anterior, entre otras razones, que es importante visibilizar la desigualdad en el acceso efectivo y real a los derechos las de las mujeres, la opresión y control que se ejerce sobre ellas por medio de distintas violencias, la consecuente necesidad de exigir al Estado el cumplimiento de las políticas públicas y leyes que garantizan los derechos de las mujeres, lo que a su vez, se conecta con la promoción y agenciamiento de transformaciones culturales y sociales que reconozcan que lo personal es político, y que permitan construir una vida libre de violencias para las mujeres del campo y la ciudad y su ejercicio pleno de ciudadanía.
En el marco de la conmemoración del 8 de marzo, redes y grupos de mujeres rurales y campesinas de Medellín y del norte del Valle de Aburrá realizarán las siguientes acciones:
Mayor información: comunicaciones@yellow-hedgehog-611243.hostingersite.com
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La Asociación Acueducto de Cascajo, se ubica en el municipio de Marinilla, en 2020 fue reconocida como Comunidad azul. Tiene 880 familias asociadas, y beneficia a un total de 3.520 personas habitantes de las veredas Cascajo Arriba, Cascajo Abajo, Cimarronas y La Esperanza. Es uno de los primeros acueductos multiveredales de Colombia.
Las comunidades azules son aquellas que se comprometen con otras formas de relacionarse con la naturaleza y adoptan al agua como bien común, contra su privatización, a favor de los acuerdos público comunitarios y de la gestión comunitaria del agua.

Frente a las diferentes problemáticas y retos que tienen las organizaciones comunitarias, el Acueducto de Cascajo y la Corporación, hemos implementado estrategias para el fortalecimiento de la organización y la defensa y protección de la gestión comunitaria del agua. A su vez, el acueducto está integrado a redes y organizaciones como la Asociación Municipal de Acueductos Comunitarios de Marinilla (AMACOMA), la Asociación Departamental de Acueductos Comunitarios de Antioquia (ADACA) y la Red Nacional de Acueductos Comunitarios de Colombia.
La realización de esta revista fue apoyada por Proyecto Planeta Azul y la Plataforma de Acuerdos Público Comunitarios de Las Américas. Mayor información: www.plataformaapc.org
Puedes descargar la revista completa aquí
Con el paso de los años y los impactos antrópicos a los ecosistemas, se refuerza la necesidad de conocer y compartir los conocimientos y experiencias de las comunidades rurales y campesinas que se han relacionado con los ríos y las especies de fauna y flora en los territorios.
Goteras, es una creación radial sobre las acciones comunitarias que garantizan el agua como bien común. Para esta edición, cuenta con dos capítulos dedicados a hablar acerca de las acciones comunitarias por la restauración, cuidado y protección de las microcuencas abastecedoras de los acueductos comunitarios en el municipio de Cocorná.

Cultivar el agua en Cocorná es el capítulo sobre la conservación ecológica, la biodiversidad y las problemáticas en torno a los bienes comunes de la naturaleza. Compartimos esta creación radial realizada en compañía de la comunidad rural campesina del municipio de Cocorná. Contamos con el apoyo y la participación del señor Orlando Castaño García de la vereda Los Potreros, el señor Jaime González Villegas de la vereda Palmirita y la señora Luz Marina Toro de la vereda Los Cedros.

Acciones por la defensa del agua como bien común en Cocorná, en esta versión con la participación de Jhonatan Jaramillo, ambientalista e integrante de la Corporación Cocornpa Consciente y María Botero, abogada de la Corporación Penca de Sábila, hablaremos sobre los impactos de las microcentrales hidroeléctricas y las acciones de hecho y de derecho por el agua y la vida.
Te invitamos a escucharlos y compartir en emisoras comunitarias, WhatsApp y demás plataformas digitales.


Las tecnologías alternativas son fuente de conocimientos y acciones comunitarias para el bienestar colectivo. El programa de Soberanía Alimentaria y Economía Solidaria con la Asociación campesina Campo Vivo del corregimiento de San Sebastián de Palmitas (Medellín) construyeron un pozo séptico en el predio experimental de referencia de la familia Muñoz con el fin de generar un tratamiento alternativo de sus aguas residuales domésticas. La experiencia se convierte en un referente para la comunidad donde la práctica y la teoría se unen para generar soluciones y acción colectiva en la ruralidad campesina de Medellín.
Te invitamos a que conozcas más, viendo el vídeo completo en:
La restauración, cuidado y protección de las microcuencas aportan al equilibrio ecosistémico y a la garantía del derecho a la autogestión comunitaria del agua en la ruralidad del país. Por ello, durante el año 2020 realizamos en el municipio de Cocorná un curso basado en las acciones comunitarias y participativas que, con la implementación de prácticas de bioingeniería, las personas participantes han podido replicar con sus comunidades. Cabe resaltar que estas actividades hacen parte de las acciones de la Reserva Natural El Edén de la Fundación Confiar.
El pasado 16 de diciembre hicimos la clausura del curso taller de restauración de microcuencas en Cocorná. Se graduaron 19 personas pertenecientes a acueductos comunitarios y organizaciones del territorio. En la jornada de cierre se conversó sobre las acciones de hecho y de derecho realizadas por la defensa del agua como bien común en el municipio, así como de los impactos a las microcuencas por la construcción de las microcentrales hidroeléctricas.


El equipo de profesionales de la Corporación ha destacado el proceso de retroalimentación que las y los participantes han realizado con sus comunidades, además de los procesos de medición de caudal de las fuentes hídricas abastecedoras de los acueductos comunitarios y la comprensión integral que han construido con el territorio. Se formaron vínculos entre todas y todos que han posibilitado que se apoyen mutuamente a través de recorridos, convites, sugerencias para otras organizaciones y sus problemáticas que permiten el fortalecimiento de la gestión comunitaria del agua y la protección de los cuerpos de agua del territorio.

Este año nos confirmó que la vida presente y futura está en nuestros campos. La agroecología es la base que ha permitido que la salud, la sostenibilidad económica y ambiental, así como la social, sean realidad. Las campesinas y campesinos se enfrentaron este año a la profundización de las dificultades para la comercialización de sus productos, no obstante, las asociaciones campesinas han demostrado la importancia de la articulación colectiva para para gestionar y permitir que durante la cuarentena se siguieran comercializando los productos del campo en la ciudad de Medellín.
El 11 de diciembre de 2020 se graduaron 14 estudiantes como técnicos en promotores en agroecologíca de la Escuela de Agroecología. Ocho mujeres y seis hombres integrantes de la modalidad B (con énfasis en jóvenes que no poseen tierra) de la Escuela, realizada en la vereda Travesías del corregimiento de San Cristóbal de Medellín, como un espacio en el que se generaron intercambios y la posibilidad de continuar en los procesos participativos que existen en la Medellín rural campesina.

Mauricio de Jesús Londoño Ortiz, integrante del programa de Soberanía alimentaria y coordinador de la escuela de agroecología, cuenta que “Iniciamos con sesiones presenciales, a mitad de año con la cuarentena tuvimos que repensar la metodología. Comenzamos a hacer sesiones virtuales y a apoyar con llamadas, correo electrónico o WhatsApp. En junio y julio, iniciamos sesiones presenciales de las prácticas que no habíamos alcanzado a hacer durante toda la cuarentena. Fue duro el proceso de adaptación a las sesiones virtuales, pero se logró”.
El objetivo era continuar el proceso de formación, así fuera de manera teórica, así como generar participación y creación de contenidos. Las y los estudiantes hicieron vídeos de las practicas que realizaban en sus fincas, además de los trabajos escritos. Los y las profesionales de la Corporación asesoraron en herramientas técnicas para que realizaran sus propios vídeos y por YouTube se apoyaron en su difusión.

Ante esto y como apuesta política, la interdisciplinariedad al interior de la Corporación ha sido un elemento integrador. La articulación para apoyar en la realización de seminarios de feminismo, de ecología política, son importantes para fortalecer la transversalidad del feminismo y el ambientalismo en los procesos formativos comunitarios de la Escuela de Agroecología.
Andrey Franco, joven graduado de la Escuela, afirmó que “mi mayor aprendizaje ha sido que a través de la agricultura convencional nos estamos alimentando muy mal, primero porque tiene venenos, moléculas tóxicas para nuestra salud y bienestar, bajas en nutrientes. A través de los métodos agroecológicos, estamos aprendiendo para mejorar y estar cada vez más conectados con la naturaleza como nuestros ancestros. Algunos de los temas que más me gustaron fueron la elaboración de abonos y fertilizantes, control de plagas y enfermedades, protección vegetal y la importancia de la defensa de los derechos campesinos, la economía solidaria, el trueque, sin intermediarios…”

Las y los participantes de la Escuela compartieron presentaciones artísticas con las personas asistentes, canciones en las que la tierra, las semillas ancestrales y criollas, el agua y los bosques eran la fuente de inspiración. Para el siguiente año, la modalidad A que se realiza en el corregimiento de San Sebastián de Palmitas con campesinas y campesinos, continúa su proceso de formación que se espera culminar en los meses de abril o mayo. La modalidad B abrirá convocatoria a inicios de año para iniciar la Escuela.


La protección de los bienes comunes, la relación y participación en sus comunidades y en las asociaciones campesinas del territorio como ACAB o Campo Vivo, son parte de los propósitos del proceso formativo. La diversidad, el intercambio de experiencias y la intergeneracionalidad han posibilitado nuevas formas de organización y de relacionarse con los territorios campesinos de Medellín.

El miércoles 2 de diciembre a las 10 a.m. (Colombia), Ciudades Transformadoras 2020 realizó una ceremonia virtual en donde se dieron a conocer los ganadores en las diferentes categorías. La Corporación Ecológica y Cultural Penca de Sábila fue la ganadora en la categoría alimentos como un reconocimiento a los aportes, la promoción y la transformación de la vida y de las comunidades campesinas de Medellín. En las categorías Agua, Vivienda y Energía, ganaron respectivamente Chile, Brasil y Bulgaria.
La humanidad se enfrenta a una crisis climática y ambiental en medio de grandes desigualdades sociales. No obstante, el Premio Ciudades Transformadoras evidencia que Sí son posibles nuevas formas de vivir y habitar los territorios, SÍ es posible un mundo mejor, SÍ es posible construir las soluciones locales para promover cambios globales.
Este premio reconoce los aportes que durante 32 años ha hecho la Corporación Penca de Sábila a la permanencia de la vida campesina en Medellín a través de la promoción de la producción agroecológica, la constitución de organizaciones campesinas, de mujeres y juveniles, la creación del Circuito Económico Solidario Colyflor que garantiza condiciones de comercio justo para las familias campesinas, la movilización social por los derechos campesinos, el impulso al Distrito Rural Campesino como figura jurídica de protección, la constitución de la Alianza por el territorio y la vida campesina con universidades públicas y privadas de la ciudad y de la Asamblea Campesina del Valle de Aburrá.
Es sin duda también un reconocimiento para las familias campesinas, organizaciones de mujeres y juveniles de los corregimientos de Medellín que han persistido en la transformación agroecológica, en la asociatividad, la economía solidaria y en la exigencia de sus derechos, en fin, en la construcción de otro mundo posible.

Video – Promoción de la Campaña
Cubrimiento en medios
Además, logramos un cubrimiento amplio en medios de comunicación tanto locales como nacionales, lo que nos sumó reconocimiento y el apoyo de diferentes personas y organizaciones.
Telemedellín: https://telemedellin.tv/corporacion-penca-sabila-nominada-al-premio-ciudades-transformadoras/417076/
Hora 13 Noticias H13N: https://h13n.com/corporacion-penca-de-sabila-capacita-a-campesinos-en-la-conversion-de-huertas-agroecologicas/
Caracol Radio: https://caracol.com.co/emisora/2020/10/29/medellin/1603991938_357424.html

¡Penca ha sido nominada al Galardón Internacional Ciudades Transformadoras! Es un reconocimiento a nuestro recorrido y aportes a la permanencia de la vida, la cultura y la economía campesina en los corregimientos de Medellín. Somos la única iniciativa colombiana que participa en este Galardón.
¡Apóyanos con tu voto en la categoría Alimentos!
Vota aquí: https://transformativecities.org/es/premio2020/
Pensar en las estrategias de adaptación a las nuevas condiciones de vida que se nos presentan por la pandemia del Covid-19 ha sido un reto. Durante años, las metodologías y las formas de construcción comunitarias las hemos realizado desde la práctica, el convite, las movilizaciones, los talleres, entre otras. Hoy, ante la emergencia sanitaria, abogamos por el autocuidado y el cuidado colectivo. El distanciamiento físico se ha vuelto una necesidad, pero el acercamiento social y organizativo también.
De esta manera, les compartimos algunas de las formas diversas de diálogo que hemos creado desde cada programa para poder continuar:
Reencontrase para tejer lazos de solidaridad: en eso se han basado los encuentros virtuales de la Escuela Comunitaria del Agua, un escenario que se ha consolidado en la lejanía de los territorios, pero en la cercanía que posibilitan las herramientas tecnológicas para contar cómo la pandemia ha llevado a los acueductos comunitarios a implementar acciones de cuidado. Y es que la preocupación de las comunidades organizadas por mejorar las condiciones de vida de las personas ha sido constante, y en medio de la pandemia se evidencia que auto gestionar el agua es también resolver comunitariamente los problemas que aquejan a los territorios, sin perder de vista la importancia de los vínculos de trabajo en redes vecinales y asociaciones municipales.
Por otro lado, continuamos con las asesorías de carácter organizativo, jurídico, administrativo y técnico a los acueductos comunitarios vía telefónica y video llamadas. Así mismo, continuamos nuestra participación en la Red Nacional de Acueductos Comunitarios, como espacio de articulación y de incidencia en defensa de la gestión comunitaria del agua.

La participación juvenil ha tenido retos durante el confinamiento. Se ha identificado la necesidad de mantener el vínculo con los y las jóvenes participantes de los procesos formativos y organizativos, a través de lo que permite la virtualidad. Pero nos hemos enfrentado a las dificultades de acceso a internet y a las capacidades de conectividad, presentes en la ruralidad del país, donde menos de la mitad de la población tiene acceso. Lo que ha dificultado que se mantengan los mismos niveles de participación.
Con el propósito de mantener la reflexión y el debate de los temas relacionados, se han propuesto ejercicios autónomos que se pueden realizar desde casa y ser socializados en encuentros virtuales posteriores, que tratan asuntos coyunturales en relación a la pandemia y la agudización de problemáticas en torno a los ambientalismos, los feminismos y las resistencias juveniles. Algunos de los temas tratados han sido la crisis ambiental, el consumo y generación de residuos, la división sexual del trabajo en relación a la recarga que han asumido las mujeres frente al trabajo de cuidado durante la cuarentena, y las violencias basadas en género que han aumentado durante el distanciamiento físico.

Por fortuna, justo un día antes de la cuarentena, el foro “El Futuro de la Medellín Rural” favoreció los ánimos de la comunidad, y también nuestros ánimos como programa. Sin duda, el inicio de la cuarentena fue complicado, teníamos cosas planeadas, entre ellas, la Asamblea Campesina del Valle de Aburrá. Desde el inicio de la cuarentena, y más adelante, con la participación en los debates del Plan de Desarrollo de Medellín, vimos una oportunidad para evidenciar y denunciar la situación de las veredas de los distintos corregimientos en la crisis. El teléfono, las redes sociales, los diferentes medios de comunicación, y, sobre todo, la respuesta de las comunidades, cobraron un papel muy importante para continuar con nuestro trabajo. Asumir la pandemia como posibilidad para posicionar el tema de la ruralidad y los derechos de la población campesina ha sido un motor que nos ha movilizado para afrontar esta nueva realidad.

El programa inició por implementar procesos que permitieran garantizar el funcionamiento del Circuito Económico Solidario que dinamiza la Tienda de Comercio Justo ColyFlor, logrando mantener de esta manera un ingreso económico estable para las familias campesinas y el abastecimiento permanente de alimentos agroecológicos a la red de consumidores/as, quienes de forma constante y solidaria le han apostado a esta experiencia de comercio justo y consumo responsable.

Por otra parte, se propuso entre los grupos de estudiantes de la Escuela de Agroecología un proceso de formación llevado a cabo desde la virtualidad, experiencia que ha exigido creatividad y adaptación para maestros/as y para los/as estudiantes quienes desde sus viviendas urbanas y rurales intercambian saberes y experiencias que se transmiten a través de videos y audios enviados por correo, WhatsApp y Youtube. Hemos pasado de enseñar y compartir saberes desde la metodología del aprender haciendo en terreno, a tener que usar el teléfono, el audio y la vídeo llamada como herramienta didáctica para poder explicar las cantidades de mierda, melaza, minerales y plantas que se incorporan a un biofertilizante líquido.

Desde que inició el aislamiento hemos mantenido comunicación constante vía Whatsapp, llamada telefónica y Skype con el fin de saber cómo están las mujeres de los procesos que acompañamos y para propiciar espacios de confianza, así como para acompañar casos de denuncia y activar las rutas de seguimiento a las violencias contra las mujeres. Esto ha permitido que entre ellas en los territorios se crearan redes de solidaridad de apoyo económico y alimenticio según sus necesidades.
La escritura y construcción de materiales pedagógicos también fue una alternativa significativa. Así, creamos dos cartillas pedagógicas, de un lado, sobre feminismo y derechos sexuales y reproductivos dirigida a mujeres jóvenes y de otro, una sobre participación social y política, dirigida a mujeres adultas.
Finalmente, la llegada del virus y la cuarentena se juntó con el proceso de construcción y debate de los Planes de Desarrollo Municipales, un espacio que es importante para las mujeres, puesto que es allí donde se posicionan las propuestas que están construyendo y de incidir políticamente. Los debates se realizaron de forma virtual y las mujeres buscaron las formas de adaptarse y estar allí. Lograron incidir y fueron incluidas propuestas que ellas llevaron al espacio.

Aunque hemos logrado continuar el diálogo, la formación, la articulación y la incidencia en medio de la cuarentena con el apoyo de las comunidades, organizaciones y alianzas de las que hacemos parte, esperamos paulatinamente poder volver a los territorios. Esta experiencia nos ha demostrado la importancia de encontrarnos en el cara a cara, de compartir la palabra y el gesto, la sonrisa y la preocupación; y sin duda, ha evidenciado la vigencia y necesidad de cambiar nuestra relación con nuestros ecosistemas y pensarnos en sociedades más justas y sin desigualdades.
Durante el mes de mayo de 2020, la mayoría de las administraciones municipales se encuentran en la discusión de los proyectos de acuerdos de los Planes de Desarrollo que regirán las acciones de los y las gobernantes hasta el 2023. Los grupos de mujeres de los municipios Girardota y Copacabana (Antioquia) han participado en las discusiones con las posturas y exigencias desde la perspectiva de género. Este proceso se ha dado en medio de las dificultades de lograr una participación ciudadana adecuada dado la cuarentena por la pandemia del COVID-19 y las pocas garantías por parte de las administraciones para facilitar el acceso a estos espacios.
Red de Mujeres de Girardota


Durante su intervención en el Concejo Municipal, las Mujeres de Girardota resaltaron la inclusión de la política pública de equidad género pero afirman que debe ir más allá de su construcción y aprobación y debe tener presupuesto suficiente para su implementación. Algunas de sus propuestas a su vez son: a) Aumentar de manera significativa el presupuesto asignado al Programa Equidad para las Mujeres, b) la creación del Centro Integral de la Mujer, c) el reconocimiento de todas las violencias contra las mujeres, más allá de la que se da en el ámbito intrafamiliar.
Aquí el pronunciamiento completo
Red Municipal de Mujeres de Copacabana

En la intervención en el Concejo Municipal, las mujeres celebraron la inclusión de la política pública municipal de equidad de género, sin embargo, hacen un llamado para que por un lado, la adopción del plan pase de ser decenal a docenal y así dicha política pueda ser desarrollada durante 3 administraciones completas, y por otro lado, a que se le asigne un presupuesto digno para su ejecución durante este cuatrienio. Así mismo proponen aumentar las metas y el presupuesto del programa “Con seguridad velamos por la equidad de género” y señalan la importancia de tener en cuenta las interseccionalidades de las mujeres, de manera especial a las mujeres rurales y campesinas, puesto que al vivir retiradas de la centralidad se ven expuestas a la permanente vulneración de sus derechos y a múltiples dificultades para el acceso a los servicios que ofrece la administración.
Aquí el pronunciamiento completo
Mujeres en Barbosa
Aunque el grupo de Mujeres articuladas en el Municipio de Barbosa logró una representación sectorial en el Consejo Territorial de Planeación, actualmente la Alcaldía y el Concejo Municipal restringieron la participación ciudadana en los debates y suspendieron la trasmisión de los debates. Aquí la Carta Abierta denunciando la situación, suscrita por distintas organizaciones sociales y comunitarias del Municipio.